Los trámites ante Empleo añaden más burocracia a la organización de cacerías

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Los titulares de cotos realizan cada año numerosas gestiones administrativas, que van desde la obligación de presentar ante la Consejería de Medio Ambiente los planes técnicos de caza, la memoria anual de actividades cinegéticas, la solicitud de monterías, ganchos o batidas, las comunicaciones de control de daños de determinadas especies o las ampliaciones, cambios de titularidad, segregaciones o creación de cotos, entre otros.

14/11/2014 | ABC | DAVID JURADO

Sin dejar de lado el pago de impuestos y tasas o la contratación de seguros de responsabilidad civil. El Área Cinegético-Forestal de la patronal agraria Asaja Córdoba atiende inifindad de dudas de asociados sobre estos trámites, desde el papeleo para retirar los restos de animales tras una montería hasta las solicitudes para declarar la emergencia cinegética en fincas por plagas de conejos, entre otros.

Por si hubiese poco papeleo, la temporada de caza arranca con nuevas tramitaciones ante el Ministerio de Empleo y Seguridad Social para regularizar la situación de los rehaleros, aunque la medida afecta a todas las personas que reciban una ganancia o se lucren con las monterías, como puede ser desde un postor (persona que acompaña a los cazadores hasta los puestos y lleva el control y parte de incidencias) hasta los arrieros (aquellos que con sus bestias sacan los trofeos abatidos de las zonas de difícil acceso).

Aún así, el foco se ha centrado en los rehaleros al entender este colectivo que debían estar exentos de tributar por ser cazadores y no empresarios y porque lo que perciben por su participación en las cacerías es una «propina» destinada al mantenimiento de sus animales.

El caso es que, tras el acuerdo de última hora entre el colectivo y el Ministerio de Empleo, muchas asesorías laborales se han visto desbordadas por las peticiones de información y asesoramiento de rehaleros sobre si debían o no darse de alta como autónomos para no ser multados en caso una inspección de trabajo.

El desconcierto ha sido tal que la Mesa en Defensa de la Rehala y la Montería Española se ha visto en la obligación de editar una guía para disolver dudas y ayudar con el papeleo.

Tendrán que darse de alta como autónomos quienes ingresen más de 752,85 euros netos al mes. Aquí hay que diferenciar entre el rehalero (dueño de la rehala que acude a montear sin acompañante) y el podenquero (el que acude con los perros que no son suyos a cazar). En el caso de este último, si no superase el listón para hacerse autónono sí está obligado a solicitar un código de cotización y a darse de alta como podenquero. Si supera los 752,85 euros tendrá que darse de alta como autónomo y como podenquero, según se indica en la guía.

En el caso de que el acompañante del rehalero no reciba retribución y sea un familiar de hasta segundo grado, no hará falta darse de alta en ninguna actividad.

El otro campo de batalla ha sido la facturación, algo nuevo hasta ahora en el sector. En el momento que una rehala emite una factura, independientemente del valor, el titular tendrá que darse de alta en el epígrafe 848,9 del Impuesto de Actividades Económicas (IAE).

Otro requisito es cumplimentar ante Hacienda el modelo 037 ó 036 si es un autónomo o una empresa.

Para evitar sorpresas, la Mesa de la Rehala informa de la obligación de «emitir facturas en todas las monterías y de declarar el IVA, efectuando declaraciones trimestrales y resúmenes anuales», según establece en su guía. De igual modo, señalan que no se hace retención en cada factura pero sí es obligatorio presentar trimestralmente el modelo 130 (I-G).

Y hay más trámites nuevos. ¿Qué pasa con las rehalas deportivas, las que no reciben beneficio alguno? La Mesa de la Rehala ha impreso una declaración jurada que tendrán que cumplimentar y entregar los podenqueros al organizador de la montería reconociendo que participan sin ánimo de lucro para quedar exentos de emitir facturas y cumplir con la legalidad.


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