Los jabalíes se comen las aves del Parque Natural de los Aiguamolls

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Su impacto en la población avícola acuática protegida de la zona comienza a ser bastante importante, según un estudio encargado por la Generalitat catalana

26/02/2015

Que los jabalíes son un problema en determinadas zonas de Cataluña –incluso en las pobladas– no es una novedad, pero poco a poco se van conociendo más problemas de lo que supone una superpoblación difícil de controlar. En este ocasión, y a partir de un estudio realizado pro la bióloga Carme Rosell y encargado por el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Medi Natural de la Generalitat catalana, se ha descubierto que las aves acuáticas protegidas del Parque Natural de los Aiguamolls de l’Empordà están amenazadas por los cochinos y su dieta. El estudio se realiza desde 2008. Por entonces, ya se sabía la depredación realizada por los jabalíes en los nidos situados en el suelo, e incluso que, en ocasiones, comían aves adultas. Ahora se ha descubierto que las especies que mayores descensos poblacionales han sufrido a lo largo de este invierno son precisamente las que componen la dieta de los sus scrofa.

 

Seis especies

En concreto, se analizó el contenido estomacal de 142 jabalís –todos abatidos en el Parque Natural­– y en ellos se descubrió restos de 25 aves en forma de huevos, pollos y adultos. Las cuentas ofrecidas por el estudio de la doctora Rosell son cristalinos: un jabalí puede consumir 64 pájaros al año como mínimo, y su consumo entre marzo y abril se sitúa en 16 aves al mes. Por tanto, “20 jabalís podrían consumir más de 300 aves en un mes”, aclara.

En concreto, las aves pertenecían a seis especies distintas, todas protegidas, tales como el ánade real, la cerceta común, la gallineta común o el calamón. Esta última se da por desaparecida en Aiguamolls. La cuestión tiene una importancia capital, toda vez que las únicas aves que parecen estar a salvo de la amenaza de los cochinos son las que nidifican en árboles o edificaciones, como la cigüeña blanca o el cernícalo primilla.

A pesar de que supone un serio problema, por ahora se desconoce su alcance real.


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