Los furtivos cierran los pasos de fauna bajo la autovía y tapan manantiales con cemento

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En plena autovía A-52, a la altura del término municipal de Asturianos, existen en estos momentos varios pasos de fauna cerrados con todo tipo de maderas, hierros e incluso un somier viejo, según ha podido atestiguar este periódico.

01/12/2014 | La Opinión de Zamora | BEGOÑA GALACHE

Se trata de los “túneles” que en su día se realizaron en la autovía (en concreto hay dos entre los kilómetros 68 y 69 en sentido Puebla de Sanabria-Benavente) para el libre tránsito de la fauna salvaje. De momento nadie ha denunciado los hechos a pesar de que se trata de una zona muy próxima a las áreas protegidas de la Sierra de la Culebra, apenas a dos kilómetros, y que habitualmente están sometidas al control de los agentes del Seprona y de los de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León.

Uno de los objetivos de esta acción delictiva podría ser impedir el paso de animales salvajes para poder mantenerlos en una misma zona y así darles caza de forma furtiva. Otra de las hipótesis es que determinados ganaderos eviten de esta forma que sus reses atraviesen al otro lado de la autovía mediante el túnel. En cualquiera de los dos casos de trata de una irregularidad manifiesta y que puede conllevar consecuencias fatales. No en vano, en la Sierra de la Culebra son continuos los accidentes de tráfico que se producen por el acceso de animales salvajes a las carreteras. Al cerrar los túneles con el empleo de barreras sujetas con alambres y cuerdas, muchos de estos animales tratan de cruzar por la vía. Este es el caso probable de cérvidos y de una de las especies más emblemáticos de Sanabria, el lobo, que se encuentra próximo a su época de celo, lo que propicia recorridos mayores.

A raíz del escándalo que supuso la investigación del denominado caso Asturianos, que se juzgará en dos semanas y que sentará en el banquillo a seis acusados, tres ganaderos y tres guardias civiles, salieron a la luz las prácticas ilegales de los furtivos y la presunta implicación de agentes de la Guardia Civil que podrían haber colaborado con los mismos. Entre otros delitos se atribuye a los primeros el tráfico de carne de caza mayor de forma ilegal, así como tenencia ilícita de armas.

La Fiscalía reclama para los guardias civiles la suspensión de empleo y sueldo por un periodo de un año. En las diligencias los denunciantes describen cómo se cazaba de forma furtiva en la zona y cómo se comercializaba con esta carne o con los trofeos, algunos de los cuales pueden tener un precio de varios miles de euros en el mercado negro. También quedó reflejado que en alguna ocasión los imputados terminaban con la vida de los animales empleando para ello un arco con flechas.


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