León // La subasta de caza de Ancares se cierra con la mitad sin vender

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La recaudación de la subasta de piezas cinegéticas de la Reserva de Caza de Los Ancares experimentó ayer una nueva caída, aunque esta vez poco pronunciada. Por segundo año consecutivo, menguaron los beneficios quedando finalmente en 49.236 euros, alrededor de 600 euros menos que el año anterior y 21.200 euros por debajo del 2012.

25/03/2014 | Diario de León | M. J. Alonso

Y esto pese a que el número de piezas que salían a subasta era considerablemente mayor que el del año pasado. En esta edición, los cazadores podían pujar por 98 ejemplares, mientras que la subasta del 2013 se limitó a 58 cabezas. Los precios, eso sí, se mantuvieron en la línea del año anterior, a la baja porque la crisis así lo obliga.

Al final, de las 98 piezas totales, sólo se vendieron 52, por lo que las 46 restantes serán subastadas en el portal web habilitado para ello por la Junta de Castilla y León. Administración, por cierto, a la que desde el Ayuntamiento de Villafranca —organizador, este año, de la subasta— quisieron enviar ayer un mensaje en tono de reprimenda, ya que —como aseguró el concejal Luis Manuel Prieto Gaztelumendi— «no hubo ningún responsable o representante de la Junta pese a que es ésta la que administra la Reserva Regional de Caza de Los Ancares».

Como ya ocurriera el año pasado, el macho montés trofeo tipo B quedó desierto, nadie pujo por él. Sí lo hicieron por seis de los once machos monteses no medallables que salían a subasta. Cuatro de ellos se vendieron dentro de la puja y dos fuera de ella. El precio medio de la pieza de cabra montesa fue de 1.100 euros.

Por contra, los rebecos trofeo cosecharon gran éxito. Salía media docena de piezas y se vendieron las seis con unos precios que oscilaron entre los 2.100 euros del más barato y los 2.350 del de mayor precio. Por su parte, de los 27 rebecos no medallables metidos en la subasta, se consiguió dar salida 22 por entre 900 y mil euros. Asimismo, de los tres corzos no medallables se vendió uno y las dos piezas de ciervo trofeo que salían a la venta no encontraron comprador. Sí se vendieron cuatro de los siete ciervos no medallables que salían a subasta con un preció por unidad que rondó los 600 euros.

Caza menor

El bajón en las pujas de este año fue especialmente pronunciado en las piezas de caza menor. De las seis batidas de jabalí subastadas ninguna tuvo comprador y, más o menos, lo mismo sucedió con las batidas de perdiz. En este caso, se vendió una de ocho. No obstante, ello no significa que este año no vaya a haber cacerías de estas piezas, dado que se las quedan los locales.


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