Las repoblaciones de liebre afectan al estado sanitario de las poblaciones receptoras

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La situación de muchas poblaciones de liebre ha hecho necesaria la realización de repoblaciones, refuerzos o reintroducciones de ejemplares desde zonas en ocasiones muy alejadas del origen de los animales y, por desgracia, con un escaso control sanitario de los ejemplares translocados.

30/01/2015 | CIENCIA Y CAZA

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Esto supone un riesgo tanto para las poblaciones receptoras, como para los animales que llegan a un nuevo entorno desde hábitat muy diferentes a los de sus zonas de origen.

Un estudio realizado por Bordes y colaboradores en el sur de Francia, próximo a los Pirineos, trató de evaluar estos efectos a través del análisis parasitario interno de poblaciones de liebres ibéricas repobladas 20 años antes con fines cinegéticos en un área donde no existía esta especie y con un hábitat muy diferente al de sus zonas de origen. A su vez se realizó un análisis de la población de liebre europea, única especie autóctona de liebre presente en esta zona antes de las repoblaciones.

Para llevar a cabo el estudio se analizaron 80 ejemplares, 47 liebres ibéricas y 33 liebres europeas, estas últimas en dos zonas próximas, una en la que se habían hecho repoblaciones y otra en la que no había sido así.

Por un lado se observó una modificación en la fauna parasita de las liebres ibéricas con relación a los datos presentados en sus zonas de origen, sobre todo en lo que respecta a parásitos de ciclos complejos que se ven interrumpidos por una drástica modificación en las condiciones ambientales de las zonas de destino. Sin embargo, aquellas especies parásitas que contaban con ciclos directos y lograban adaptarse contaban con una intensidad de infestación muy elevada, por lo que, a pesar de que el número de especies parásitas se redujo, la cantidad de las que quedaron se incrementó notablemente.

Por otro lado, en cuanto a la liebre europea, se encontraron parásitos que nunca antes se habían descrito en la especie y que sí son habituales en liebre ibérica en sus zonas de origen, lo que indica que fue ésta última la responsable de su presencia en liebres europeas.

De este modo podemos concluir que los movimientos de animales, sobre todo cuando el origen y el destino se encuentran muy alejados entrañan importantes riesgos sanitarios que pueden afectar tanto a las poblaciones receptoras como a los animales translocados, con claras repercusiones en la gestión cinegética, sobre todo cuando los animales no han sido sometidos a un riguroso control veterinario.


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