Las escopetas son para los ricos en tiempos de crisis

¿Lo compartes?

Si no hay dinero en casa tampoco lo hay para pagar una licencia, comprar una escopeta o disponer de la munición necesaria. Y mucho menos para tener perros, darles de comer y llevarlos al veterinario.

21/10/2014 | Faro de Vigo | Manuel Méndez

Esto hace que el número de participantes en campañas de caza como la iniciada el domingo se vea claramente reducido, al igual que van a menos los integrantes de las diferentes sociedades de cazadores, cotos o tecores. La consecuencia inmediata es que hay menos dinero para repoblar los montes y claro, los conejos, también afectados por las enfermedades, brillan por su ausencia.

La nueva temporada de caza comenzó este domingo, y en el caso de O Salnés lo hacía con 550 escopetas menos que en el año 2007. Solo 648 cazadores de esta comarca y 117 de los municipios del Ullán han retirado los permisos necesarios de Medio Ambiente para poder salir al monte.

Y tras empezar la campaña se confirmaron los peores augurios. Aunque algunos dicen que vieron más conejos de lo que esperaban, son los que menos. La mayoría de los tiradores aseguran que apenas se ven piezas, y los problemas que parece atravesar la caza menor se extienden a la mayor.

Una de la explicaciones de este declive son las enfermedades, capaces de mermar considerablemente la población de conejos e incluso de aniquilar la especie. La otra razón de la agonía de la caza, según reconocen los propios cazadores, es la crisis. El argumento es tan lógico como contundente: “Si no tenemos para comer, ¿cómo vamos a gastar en caza?”.

Y no es un argumento nuevo, ni mucho menos, pues hay que recordar que desde hace unos años esa misma crisis hizo que se redujera notablemente la participación en citas tan consolidadas a nivel nacional como el campeonato de tiro a vuelo de la isla de A Toxa; al igual que bajaron las inscripciones en otras pruebas similares a lo largo y ancho del país.

Alfonso Carballa Fernández, un cazador de Meis que el domingo salió al monte de Castrove, es de los que opinan que la difícil situación económica que “ahoga” a buena parte de la sociedad influye directamente en la actividad cinegética.

En su caso concreto explica que tras disparar y matar un conejo vio aparecer otro a escasos metros, pero optó por no dispararle “para dejarlo para otro día o bien para que pudiera tirarle otro cazador, ya que todos tenemos derecho a disfrutar de nuestra pasión”.

Su explicación es que “hay muy poca cosa en el monte, tanto en caza menor como en la mayor, y de hecho en el término municipal de Meis apenas deben de quedar tres o cuatro jabalíes”.

Al ser preguntado por las razones que rodean tanto a la disminución de piezas como de licencias, responde que si no hay presas y ni siquiera existen rastros que seguir “te aburres en el monte y te vas a casa antes de tiempo o ya no vuelves otro día”.

Es entonces cuando reflexiona en voz alta para explicar que la reducción de licencias a la que se aludió el domingo en FARO DE VIGO “tiene su explicación en la crisis, pues si no hay dinero para otras cosas o incluso para dar de comer a la familia, mucho menos lo vas a tener para cazar”.

Y este vecino de Meis añade que “la caza siempre fue parta ricos, ya fueran condes, príncipes o reyes; y es evidente que en tiempos de crisis vuelve a serlo”. Todo porque “resulta muy caro mantener los perros, adquirir la munición, pagar licencias, tener una buena póliza de seguro y disponer de todo lo necesario para salir al monte con garantías y tranquilidad”. Esto hace que “muchos de los que tenemos afición por la caza intentemos aguantar todo lo que podamos, pero lógicamente si no podemos mantenerlo hay que dejarlo”.

Otros cazadores consultados dicen prácticamente lo mismo. “Nos gusta mucho cazar y estamos todo el año esperando a que llegue la temporada; pero las cosas están muy mal, tenemos hijos que alimentar y la crisis nos ahoga, por eso algunos dejan de subir al monte y otros venimos mucho menos que antes”, explicaba uno de los tiradores que el domingo peinaron Xiabre.

“Si no hay dinero para adquirir el material y repoblar los montes nos encontramos con muchas jornadas en las que nos vamos de vacío y ni siquiera vemos una sola pieza a la que disparar, por eso la caza deja de tener interés para muchos y cada vez se piden menos licencias”, sostiene otro de los cazadores de Vilagarcía, quizás uno de los más veteranos de la comarca de O Salnés.


¿Lo compartes?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *