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Desde la polémica cacería del león Cecil, mucho se ha debatido sobre la caza de trofeos y son varios los estudios científicos que han reivindicado la caza como herramienta fundamental de conservación. Pero ninguno, quizá tan lapidario como este, en el que han intervenido expertos de tres de las universidades más importantes del mundo: Cambridge, Adelaida y Helsinki. Esto es lo que acaba de concluir.

12/1/2016 | Redacción JyS

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La Universidad de Cambridge dio a conocer el estudio el pasado 11 de enero de 2016.

La caza de trofeos no debería ser prohibida, aunque sí debería estar mejor regulada para asegurar que el dinero recaudado en licencias se invierte en la conservación del medio local. Esta es la conclusión de un nuevo estudio realizado recientemente por las Universidades de Cambridge, Adelaida y Helsinki. En el mismo, los autores proponen 12 directrices para asegurar “una mayor efectividad” de la caza como herramienta de conservación.

Prohibir la caza de trofeos provocaría más daños que beneficios en los países africanos que tienen menos dinero para invertir en iniciativas de conservación, según afirman los autores de esta investigación conjunta entre las Universidades de Cambridge, Adelaida y Helsinki. En el mismo concluyen que la caza de trofeos puede ser una gran herramienta de conservación si se lleva a cabo de una manera ordenada y regulada y beneficia a la conservación de la biodiversidad y a la población local. “Donde la estructura política es adecuada, la caza de trofeos puede ayudar a frenar la pérdida de especies”, han asegurado los expertos.

Acabar con la entrada de dinero procedente de la caza puede ser desastroso

Los investigadores han elaborado una lista de 12 puntos que podrían abordar algunas de las preocupaciones acerca de la caza de trofeos y mejorar su contribución a la conservación de la biodiversidad. El estudio ha sido publicado en el periódico Trends in Ecology & Evolution. “La historia del león Cecil, que fue abatido por un dentista americano en julio de 2015, impresionó a la gente de todo el mundo y reabrió el debate sobre la caza de trofeos”, relata el profesor Corey Bradshaw, de la Universidad de Adelaida y director del estudio.

bufalo“Es comprensible que mucha gente se oponga a la caza de trofeos y crean que esta contribuye a la desaparición de especies; sin embargo, nosotros sostenemos que la prohibición de la entrada en África de los 217 millones de dólares provenientes de EE.UU. podría acabar de mala manera para la conservación de especies”, afirma Bradshaw. Además admite que la caza de trofeos atrae más beneficios y es menos dañina que el ecoturismo. Mientras que la mayoría de animales cazados en el África subsahariana pertenecen a especies más comunes y con menos valor, la mayoría de beneficios provenientes de la caza proceden de unas pocas especies más codiciadas, como los ‘cinco grandes’: león, leopardo, elefante, búfalo y rinoceronte.

“Conservar la biodiversidad puede ser caro, así que generar dinero es esencial para las ONG’s medioambientales, para las personas con conciencia medioambiental, las agencias gubernamentales y los científicos”, afirma el coautor del estudio Enrico Di Minin de la Universidad de Helsinki.

La caza debe estar mejor regulada para que el beneficio que genera revierta en el ámbito local

“Los recursos financieros para la conservación, especialmente en países subdesarrollados, son limitados”, afirma Di Minin. “Por ello, tanto los usos consuntivos (caza de trofeos) como los no consuntivos (ecoturismo) son necesarios para generar beneficios. Sin ellos, muchos hábitats naturales ya se habrían convertido en zonas de cultivo o de pasto para ganado”, añade.africanos

“La caza de trofeos además deja una menor huella de carbono y de infraestructuras, y genera mayores beneficios con un número menor de usos”. Sin embargo, el profesor Nigel Leader-Williams del departamento de Geografía de la Universidad de Cambridge asegura que es necesario regular mejor esta industria. “Hay muchas preocupaciones acerca de la caza de trofeos, más allá de la ética, que actualmente limitan su eficacia como herramienta de conservación”, afirma. “Uno de los mayores problemas es que los beneficios van hacia el sector privado y muy pocos hacia la gestión de áreas protegidas y las poblaciones locales. Pero, si este dinero fuera mejor gestionado, proporcionaría una gran cantidad de beneficios a la conservación”.

12 directrices para hacer más efectiva la caza como herramienta de conservación

Las directrices que proponen los autores para asegurar una mayor efectividad de la caza sobre la conservación son:

  1. Deben imponerse gravámenes obligatorios a los operadores de safaris desde los gobiernos para que puedan ser invertidos directamente en los fondos fiduciarios para la conservación y gestión.
  2. Se podrían adoptar sistemas de etiquetado de certificación Eco para los trofeos procedentes de áreas que contribuyen al bienestar de conservación de la biodiversidad y al respeto de los animales.
  3. Se deben hacer análisis de viabilidad poblacional obligatorios para asegurar que las capturas no causan la disminución de la población neta.
  4. Se debe prohibir el comercio de cualquier parte de los animales para evitar el mercado negro.
  5. Se debe dar prioridad a la financiación de las empresas de caza de trofeos instauradas (o arrendadas) por las comunidades locales.
  6. Deben crearse fideicomisos para facilitar la distribución equitativa de beneficios dentro de las comunidades locales y promover a largo plazo la sostenibilidad económica.
  7. Debe ejecutarse un muestreo científico obligatorio de animales cazados, incluyendo el tejido para análisis genéticos y los dientes para el análisis de la edad.
  8. Se debe enviar a los legisladores del gobierno revisiones de los individuos cazados cada 5 años, o menos, y planes detallados de gestión de la población antes de poder extender los permisos.
  9. Debe haber total transparencia y todos los datos sobre ejemplares cazados y cifras de dinero obtenidas deben ser publicados.
  10. Se deben enviar observadores independientes del gobierno a algunos safaris, elegidos aleatoriamente y sin previo aviso, para comprobar que se cumple la legalidad vigente.
  11. Los trofeos y permisos deben ser confiscados cuando se descubran prácticas ilegales.
  12. Debe haber cazadores profesionales y rastreadores asegurando la correcta realización de las cacerías.

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