La UNAC a vueltas con los ecologistas de SEO/Birdlife

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La Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) ha considerado oportuno realizar un análisis pormenorizado, profundo y con detenimiento del reciente proceso participativo por el que SEO/BirdLife pretende fijar su posición en torno a la caza y, en especial, su afección a la conservación de la naturaleza.

8/2/2017 | UNAC 

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Para ello, la UNAC ha contado con el ingeniero de montes Antonio de José Prada, Presidente de la Asociación Zamorana para la Defensa de la Caza y de la Pesca (AZADECAP) por su experiencia, formación y cualificación, con el fin de dar una opinión fundamentada adecuada.

A vueltas con los ecologistas, en primer lugar, habría que preguntarse el porqué de un proceso participativo, ya que por su propia definición un proceso participativo se abre a la vista de un problema sobre el que se quiere tomar una decisión. Así pues, es evidente que SEO/BirdLife ve en la caza un problema, ya que de lo contrario no tendría lugar tal actuación.

La caza tal y como establece el marco normativo actual (léase sujeto a una correcta gestión) es un instrumento más de conservación de la naturaleza por lo que a la vista de la multitud de actividades humanas que sí afectan a la conservación de la naturaleza es poco menos que sorprendente que haya sido la actividad cinegética el motivo del proceso de participación. Tal vez, habría sido más interesante y beneficioso para la conservación de la naturaleza, tratar otras actividades humanas que afectan directamente y de forma negativa al medio ambiente y donde apenas existen instrumentos de regulación o son insuficientes, como por ejemplo: atropellos asociados a infraestructuras, electrocuciones por tendidos eléctricos, colisión de aves con cableados aéreos, edificios de cristal o parques de aerogeneradores, aplicación de pesticidas y/o herbicidas con carácter general, prácticas agrícolas agresivas con la conservación de las especies, etc.

El proceso de participación según lo plantea SEO/BirdLife, arranca de un Documento de posición de un Comité Científico de esa entidad para que todo aquel que sea profano en materia cinegética, pueda entender que la caza en España a día de hoy debería cumplir determinadas condiciones para poder ser compatible con otros usos del territorio, y especialmente con la conservación de las poblaciones de aves silvestres y sus hábitats.

Tras una primera lectura del Documento de posición, el Comité Científico parece insinuar que la caza en España no es sostenible. Todo ello, a pesar de que la caza es una de las actividades sujeta a uno de los mayores marcos normativos a nivel europeo, nacional y autonómico. Bastaría con una lectura de los preámbulos de las Leyes vigentes en materia cinegética para comprobar que todos los principios recogidos en el Documento de posición del Comité Científico de SEO/BirdLife ya forman parte de las mismas.

Además SEO, a través del proceso participativo, pretende “sacar” (textualmente) dos cosas: la percepción social en torno a “la caza” y un documento que explique el posicionamiento de SEO/BirdLife sobre “la caza”.

La percepción, propiamente dicha es un proceso cognitivo que cada individuo realiza de forma diferente sobre un tema en cuestión, así pues esta percepción a menudo se ve alterada por estereotipos, prejuicios, experiencia,… En general en el mundo de las percepciones sociales y en particular en el mundo de la caza tienen mayor peso los valores y preferencias simbólicas, las actitudes, los prejuicios, etc que los propios aspectos materiales. Un ejemplo de esto lo tenemos directamente en el Documento de posición del Comité Científico de SEO/BirdLife al inducir a errores de percepción debido a tres aspectos fundamentales que iremos viendo a lo largo de estas líneas: la omisión, la generalización inadecuada y la distorsión.

Para determinar el posicionamiento de SEO/BirdLife sobre la caza, bastaría con una consulta a sus socios con carácter privado y no elaborar un proceso participativo abierto a toda la sociedad. Un proceso participativo en el que se matizaran aquellos aspectos que se pretenden consultar, es decir sin generalizar, definiendo cuál o cuáles son los “problemas” que se pretenden resolver.

El Documento de posición elaborado por el Comité Científico de SEO/BirdLife, está disponible en su página web como documento consultivo y no vinculante para el encuestado. En total se concreta en 7 aseveraciones todas ellas de una manera u otra ya integradas (como ya hemos dicho) en los principios inspiradores de la norma general y de la específica en materia de caza.

Evitar daños en población explotada. Tal y como se presenta esta aseveración, parece dar a entender que a través de la caza se producen desequilibrios en las poblaciones cinegéticas, estamos frente a un claro ejemplo de distorsión ya que en la actualidad estos aspectos se garantizan a través del marco normativo de la caza y de los instrumentos de ordenación. Si analizamos el enfoque que se pretende, a través de la aseveración “evitar daños en población explotada” del Comité Científico de SEO/BirdLife se observa un posicionamiento de distorsión frente a la realidad. En primer lugar, la utilización de las palabras “daño en población” es evidente que van a distorsionar la percepción, al menos en los animalistas, pues estos igualan las acciones de caza al daño y a su vez el daño a un animal lo consideran daño a la población “explotada”. En segundo lugar, al hablar de “explotación” se está economizando el recurso, presentándolo como un negocio o industria cuando la caza por definición es un aprovechamiento.

Basada en explotación sostenible. Como ya hemos anotado, la caza es un aprovechamiento y no una explotación, con la salvedad de la caza industrial o practicada en cotos intensivos, sujeta a regulación y en cualquier caso minoritaria. En la práctica, además de las leyes que establecen y sólo permiten que los aprovechamientos sean sostenibles, coincide con que el interés de los gestores cinegéticos sea ese: la sostenibilidad. Cuando se habla en este punto de alteraciones en las poblaciones cinegéticas debido a la introducción de especies exóticas, transmisión de enfermedades o la introgresión genética, estamos frente a un claro ejemplo de generalización inadecuada, ya que todos estos problemas ya están contemplados en el marco normativo y cada vez más se está avanzando en la mejora y conocimiento de los mismos. De hecho, la lista de especies cinegéticas susceptibles de ser comercializables se encuentra cerrada desde 1989.

Gestionar el hábitat. En este punto se reconoce la labor de conservación de los hábitats que ha sido y es posible gracias a la actividad de la caza (gestión cinegética) y en el mismo se propone continuar esta labor a través de la certificación cinegética.

Evitar daños en poblaciones no cinegéticas. En este punto se trata la caza como una actividad generadora de daños a las especies no cinegéticas proponiendo reservas cinegéticas, prohibición de munición de plomo en humedales protegidos, vallados permeables, un control de predadores bajo criterios científicos,… cuando todos estos aspectos ya se encuentran incluidos y desarrollados en la normativa actual. Este punto es un claro ejemplo de distorsión y generalización inadecuada.

Rechazar métodos ilegales. Nuevamente un claro ejemplo de distorsión y generalización inadecuada, se recogen una ensalada de conceptos y modalidades de caza, para llegar a la conclusión de que el colectivo de cazadores debe perseguir actividades ilegales, ¿alguien lo duda? Este punto ni tan siquiera debería formar parte del debate ya que no se puede asociar la caza legal (tremendamente regulada) con furtivismo o acciones delictivas. Ya es hora de evitar la expresión ampliamente difundida de “cazador furtivo”, sería como hablar de “compradores ladrones”. Continuamente se ven publicadas expresiones negativas para hablar del mundo de la caza.

Integrarla en sistemas de uso múltiple del territorio. Desde el año 2013 ya está contemplado en la Estrategia Forestal de la Unión Europea.

Mejorar la normativa. En este punto se pone en duda el marco normativo que regula la actividad cinegética, pese a ser una de las actividades sujetas a mayor regulación. Se propone revisar una serie de aspectos que ya están regulados a nivel europeo por la Comisión Europea (Comité ORNIS). De hecho, recientemente hemos podido comprobar como para algunas modalidades de caza y en particular para la caza de la perdiz con reclamo, se han dado por buenos criterios distintos a los establecidos por la Comisión Europea.

Tras la lectura del Documento de posición del Comité Científico, qué duda cabe que el encuestado (por lo general desconocedor de la caza) ha desarrollado inevitablemente una percepción social contraria a “la caza”, en parte porque SEO no da importancia a los distintos significados o conceptos que engloba la palabra “CAZA”. SEO no matiza los distintos significados de la palabra cuando pregunta (caza como aprovechamiento, caza como explotación industrial, caza como actividad de los cazadores o el conjunto de acciones de caza que realizan, caza como gestión cinegética) e incluso engloba al furtivismo y al veneno como una parte de la caza.

Se echan en falta en el Documento de posición algunos por no decir todos los beneficios y objetivos que el ejercicio de la actividad cinegética proporciona y significan en el contexto de la Unión Europea, claro ejemplo de omisión.

La Federación de Asociaciones de Caza y Conservación de la Unión Europea (FACE), organización internacional representada por 38 países de los Estados miembros de la Unión Europea (entre ellos España), recoge en su manifiesto una importante cantidad de aspectos que revelan la importancia de la caza para el conjunto de los territorios y de la sociedad, a continuación se citan 12 de los 34 aspectos recogidos debido a lo extenso que sería citarlos todos:

– Buscar formas de implicar y organizar a los cazadores locales, sus conocimientos y experiencia en la promoción de una buena gestión y mejores prácticas para la aplicación de las políticas de la UE en materia de naturaleza y biodiversidad.

– Sensibilizar al público sobre el uso racional de las especies cinegéticas, con énfasis en la prevención del desperdicio y el beneficio para la salud de la carne de caza silvestre.

– Continuar contribuyendo a la conservación de las especies en peligro de extinción (por ejemplo el lince ibérico).

– Colaborar en la conservación y utilización sostenible de las aves migratorias y en la conservación de los hábitats a lo largo de sus vías migratorias.

– Promover el uso sostenible y el control ecológicamente equilibrado de especies oportunistas generalizadas y depredadores generalistas (por ejemplo, zorro o determinados córvidos).

– Fomentar la recopilación de estadísticas de caza y población y facilitar la investigación para evaluar la sostenibilidad de las prácticas de caza.

– Comunicar a los cazadores la necesidad de identificar, controlar y evitar la introducción de especies de animales y plantas exóticas.

– Contribuir a la formulación de políticas para temas como el control de Especies Exóticas Invasoras y la conservación de grandes carnívoros.

– Defender que el trabajo de conservación que realizan los cazadores locales contribuye al mantenimiento y mejora de los ecosistemas funcionales.

– Mejorar la comprensión de cómo los cazadores gastan sus recursos dentro del contexto de los ecosistemas, para que las inversiones en la naturaleza puedan estar mejor orientadas y valoradas.

– Examinar y promover herramientas económicas para apoyar medidas de conservación asociadas a usos sostenibles como la caza, para proporcionar soluciones sostenibles para la conservación de la biodiversidad.

– Fomentar acciones asociadas con la caza a través de programas de desarrollo rural que creen empleos, negocios y otras actividades económicas que sustenten la naturaleza.

Vistos algunos de los propósitos y programas recogidos por la FACE, llama poderosamente la atención el hecho de que en el Documento de posición elaborado por científicos para SEO/BirdLife, no se consideren ninguno de los muchos aspectos positivos de la caza. Así pues, ¿cómo es posible que a partir de las preguntas que se van a formular en el Barómetro de opinión el encuestado pueda mantener una percepción “informada” sobre la caza? ¿Cómo puede adoptar una posición positiva a la caza si únicamente se le transmiten aspectos negativos, y la mayoría ni tan siquiera tienen que ver con la caza propiamente dicha?

El Barómetro propuesto se compone de 22 preguntas o casillas a rellenar por el encuestado. De la 1 a la 6 son personales, de la 7 a la 9 son sobre tu relación, experiencia personal y opinión sobre la caza, la 10 y la 11 son sobre la conservación, la 12 y la 13 son sobre el trabajo de SEO/BirdLife y la caza, de la 14 a la 17 son sobre lo que dice la ciencia, la 18 y la 19 son sobre el futuro y de la 20 a la 22 son sobre el proceso participativo.

Destacaremos algunas de ellas por considerarlas merecedoras de un mínimo análisis:

En la pregunta 10 del barómetro se consulta al encuestado sobre prioridades en asuntos como: uso del veneno, (aspecto rechazado por todo el sector cinegético), infraestructuras, destrucción de hábitat, contaminación de zonas húmedas y plumbismo (pregunta a nuestro entender mal intencionada ya que se generaliza mezclando contaminación y plumbismo, a pesar de que la munición de plomo ya está prohibida por Real Decreto desde el 2001 en zonas RAMSAR y zonas húmedas protegidas de España sin contar con un estudio serio por parte de la administración), abandono o intensificación agrícola y ganadera (el encuestado tendrá que determinar cuál es término medio), caza insostenible o ilegal (la caza por definición es sostenible y la caza ilegal como tal es definida como furtivismo), molestias humanas, tendidos eléctricos, alteración del régimen hídrico de los humedales, competencia y depredación por especies introducidas. Nuevamente hay que exclamar que la caza conforme a la ley no puede verse ni pretender que se vea mezclada con aspectos como el uso ilegal del veneno, el furtivismo,…

En la pregunta 13 el encuestado ha de contestar valorando en importancia una serie de cuestiones dirigidas, tales como:

Si se debe exigir a la administración que valore la situación poblacional de las especies. Debemos nuevamente comentar que para eso la Administración ya cuenta con unos instrumentos de ordenación para las especies cinegéticas, especies que por su propia definición ya cuentan con niveles poblacionales aceptables como para poder ser susceptibles de aprovechamiento cinegético. Ahora bien, en relación con las especies cinegéticas migratorias cuya situación debería coordinarse con el conjunto de países implicados, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ya cuenta con una Oficina de Especies Migratorias (OEM) que en la actualidad gestiona SEO/BirdLife, una Organización No Gubernamental, en base a un supuesto convenio de gestión por “falta de disponibilidad presupuestaria”.

  • El tema de la munición de plomo está ampliamente documentado en los humedales y como ya se ha comentado desde el 2001 su empleo está prohibido, en la actualidad existe una corriente intentado eliminar la munición de plomo en el medio terrestre, a pesar de que son muy pocos los estudios sobre sus efectos fuera de humedales.
  • Sobre valorar por el encuestado el fomento a nivel internacional de protocolos contra el furtivismo, sobran comentarios pues como en cualquier acción delictiva se pueden crear protocolos para delincuentes, el problema asociado a esta cuestión es que se están nuevamente empleando aspectos ilegales en una consulta sobre la caza en general. El encuestado a través de estas cuestiones dirigidas donde sobreabunda el término ilegal, confiere una percepción degradada de la caza formando un prejuicio en su opinión, que poco tiene que ver con la realidad.
  • En relación con no autorizar la caza en situaciones en las que pueda haber errores en la identificación de las especies, cabe matizar que los casos en los que puede existir confusión son contados. La prohibición total de la caza en estas situaciones como así se deduce de la lectura del barómetro, nuevamente marca la intencionalidad del encuestador, ya que bastaría con justificar técnicamente prohibiciones puntuales y no generales. En la mayoría de los casos, se ha de recordar que es precisamente gracias al esfuerzo económico de los propietarios o titulares de los cotos de caza, que dichos espacios sigan manteniendo un hábitat adecuado y albergando especies protegidas, algunas de ellas amenazadas.
  • En cuanto al cumplimiento de los períodos de caza cabe recordar que ya existe un documento orientativo sobre la caza de conformidad con la Directiva Aves elaborado por la Comisión Europea.
  • En relación con el tema del uso ilegal del veneno en el medio natural, consideramos que en un barómetro de opinión sobre la caza, no tiene cabida tal cuestión. Es inaceptable que, se pretenda vincular la actividad cinegética con el uso del veneno.
  • En cuanto a la lucha para que no se cacen especies de aves con poblaciones pequeñas o en declive, en primer lugar por su propia definición la caza es un aprovechamiento sostenible y en segundo lugar las especies por su condición de especies cinegéticas son por lo tanto susceptibles de ser cazadas. SEO/BirdLife pone de ejemplo a la tórtola europea, especie cinegética migratoria elegida por esta organización como ave del año 2015 y sobre la que actualmente está solicitando un plan de acción. Se trata de una especie sujeta al Convenio de Bonn por lo que tal vez existan mayores problemas de conservación fuera de nuestras fronteras en sus cuarteles de invierno. Como anécdota, aunque tomado con toda la precaución y seriedad que merece, en el Reino Unido, país donde no se caza la tórtola europea, su población ha experimentado un declive mucho más acusado que en España, donde la especie es cinegética.
  • En relación con llevar ante los tribunales casos de caza ilegal, manifestar la misma consideración que para el uso del veneno. No tienen cabida en una encuesta sobre la caza legal aspectos ilegales.
  • En cuanto al control de predadores recordar que la legislación, no poca en la materia, ya contempla unas Directrices Técnicas para la captura de especies cinegéticas predadoras, con una homologación de los métodos de captura y acreditación de usuarios, aprobadas por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente en el año 2011. Métodos de captura y acreditación exigidas solo a los cazadores para la captura de especies cinegéticas fuera del periodo hábil de caza.
  • En relación con evitar la autorización para cazar con métodos prohibidos, baste recordar que SEO, en sus múltiples pronunciamientos iguala caza ilegal a autorizaciones legales de determinadas capturas en las que se siguen para su emisión las prescripciones de la Ley y de la Directiva de Aves, caso del Silvestrismo. Lo que no es del agrado de SEO, lo califica de ilegal, acostumbrando a omitir sentencias que no son de su interés y a equiparar la afición de colectivos minoritarios con furtivismo.
  • Las preguntas 14, 15, 16 y 17 tienen que ver sobre lo que dice la Ciencia, es decir lo que el Comité Científico de SEO/BirdLife presenta en su Informe Final que ya se analizó anteriormente.

Como conclusión a lo anterior, consideramos completamente desafortunado el proceso participativo, en primer lugar por cuanto la caza de forma general se encuentra totalmente regulada, es un aprovechamiento legal de un recurso natural, lleva implícitas mejoras en la conservación de las especies cinegéticas y no cinegéticas así como de sus hábitats, es una herramienta de control poblacional (sin eufemismos), es una herramienta de gestión de especies perjudiciales a otros usos y usuarios sin que ello suponga sobrecostes a las Administraciones, puede ser una herramienta de control y erradicación de determinadas especies (entre ellas las invasoras), es motor del desarrollo rural en amplias zonas del territorio, es una fuente generadora de riqueza directa e indirecta en el medio rural y bajo una correcta ordenación es compatible con el resto de usos y usuarios del territorio. En segundo lugar, los problemas asociados a la actividad cinegética o los aspectos técnicos de la caza deberían ser tratados de forma particular entre técnicos y personas cualificadas para ello, de una forma profesional entre los colectivos que últimamente se están postulando en contra de la caza y los colectivos que representan y defienden la actividad cinegética. Es incompatible que aspectos tan complicados como la gestión y la ordenación del territorio y los recursos naturales sean compartidos a modo de referéndum, como absolutismo de lo políticamente correcto, del pensamiento único, que persigue que la masa social no piense por si misma sino que se limite a aceptar lo que a través de las Asociaciones Contrarias a la Caza, convertidas en correa de transmisión de divulgación, repiten sin cesar.


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