Mayorca // «La solución no es erradicar en su totalidad la cabra mallorquina de nuestras montañas»

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Joan Escanellas Massanet practica el arte de la caza de cabra mallorquina con perro y lazo. Es el actual vicepresidente de la «Associació de caçadors de cabrits amb cans i llaç», una asociación que agrupa a casi un centenar de socios de quince municipios de Mallorca.

18/03/2014 | Diariodemayorca.es

A él, como al resto de socios le preocupa mucho la política que se está llevando a cabo desde la conselleria de Medio Ambiente del Govern balear, que según cuenta, está encaminada a erradicar esta especie de las montañas de Mallorca.

¿Cuál es la problemática surgida en torno de la cabra mallorquina?
La problemática nace con la pretensión del Govern de eliminar las poblaciones existentes de cabra mallorquina y justifica esta acción diciendo que destruyen la biodiversidad de nuestras montañas, sin tener ningún estudio serio que lo avale. Ellos la consideran una especia alóctona y como especie invasora se tiene que eliminar. De hecho la Conselleria ya ha eliminado miles de cabezas de nuestras montañas, con el consiguiente coste que esto conlleva para el contribuyente.

¿De qué coste hablamos?
Para que te hagas una idea, el año pasado en la eliminación de estos animales, solo en munición y combustible se gastaron 180.000 euros de dinero público, más el consiguiente impacto ecológico que conlleva. En el cálculo que hacemos, para eliminar la cabra de la Serra de Tramuntana, equivaldría a esparcir una tonelada de plomo por toda la Serra.

¿Cuál sería la solución?
La solución pasaría por crear una mesa de trabajo entre las partes, por un lado la administración y por otro las asociaciones implicadas. La primera acción a ejecutar sería realizar un censo de la población de cabra mallorquina fina y a partir de aquí controlarla con el ratio poblacional que se estime conveniente. En la parte que a mí me corresponde, la del Parc de Llevant, estaríamos dispuestos a colaborar a coste cero para la administración. Y digo controlarla con el arte de caza con perro y lazo, que no conlleva ningún tipo de peligro para el excursionista. También sería conveniente desarrollar un estudio de viabilidad para fomentar iniciativas de turismo cinegético en el municipio.

¿Cree que la caza de la cabra podría ofrecerse como una oferta turística complementaria?
Sí, se trataría de desarrollar una iniciativa de caza mayor sin muerte, como actividad de aventura estrella en la montaña de Artà. Esta modalidad de caza permitiría mantenerse una población caprina controlada y de ratio poblacional bajo, además de generar unos ingresos económicos.

¿Qué supondría eliminar la cabra mallorquina de nuestras montañas?
La pérdida irreparable de un valor genético único con un importante valor ecológico y económico. Además esto favorecería el crecimiento de otras cabañas de cabras de raza no fina. Otro factor a tener en cuenta sería que las montañas se llenarían de carritx y maleza, esto en caso de incendio es como la pólvora. Basta darse un paseo por las montañas de la urbanización de Betlem y comprobar que es muy difícil transcurrir por ellas, ahora apenas hay ejemplares de cabras. Nosotros seguiremos luchando y abogando para que esta erradicación no se produzca y si hace falta recurriremos a los Tribunales de justicia europeos.

¿Cree que las cabras son peores que el fuego y el cemento?
A quien afirmó esto habría que preguntarle si los últimos incendios ocurridos en Andratx o Artà han causado tanto daño como el que puedan causar las cabras.

A las cabras se les culpa de que no crezca bosque de pinares, ¿es eso cierto?
Las cabras pueden causar algún daño a los ejemplares de pinos jóvenes que crecen, pero en Mallorca hace cinco mil años que hay cabras y también pinares. Unos y otros son necesarios para el ecosistema. Lo importante es saber cuál es el número de ejemplares que tenemos en las montañas constantemente para poderlo controlar dentro de un ratio de población que no perjudique al ecosistema. Para poder lograrlo es necesario una mesa de negociación entre todas las partes, así lo hemos hecho llegar al Ayuntamiento de Artà en forma de moción que ha sido aprobada. La solución no es erradicar en su totalidad la cabra mallorquina de nuestras montañas.


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