La moscarda del corzo afecta a las zonas ´superpobladas´ de animales

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«Un castigo a la ambición». Así calificó ayer el biólogo y secretario de la Asociación Nacional de Asociaciones de Caza, Antonio Mota, la situación que registran algunos escenarios de caza donde el corzo aparece afectado por la enfermedad denominada moscarda del corzo, un parásito instalado en las fosas nasales y en las vías respiratorias de esta especie cinegética, y que causa su asfixia o le hacerle más que vulnerable a los depredadores al no poder huir como debiera por causa del ahogo. «Como el que tiene un catarro» dijo, para hacer una comparación.

13/07/2014 | La Opinión de Zamora | J. A. GARCÍA

Y es un castigo a la ambición porque se da especialmente en lugares “sobrecargados” de reses, de ahí que “conviene cazar hembras” y no buscar la proliferación de ejemplares, a veces, con miras a mayores beneficios en la caza.

No es una enfermedad contagiosa para las personas y tampoco afecta al consumo de la carne de una especie predilecta de muchos cazadores “porque se trata un gusano, un insecto que, aunque vive dentro del corzo, no entra físicamente dentro del cuerpo y no está en contacto con la carne ni con la sangre” en palabras de Mota.

De hecho, el cazador B. D. señala que “los animales están gordos como demonios”, y todo es cuestión retirarles las larvas y proceder a su descuartizamiento y consumo. Ni tampoco es transmisible a los ganados domésticos “porque es específica del corzo” destacó Mota. Hay casos, que de un solo corzo se han llegado a retirar hasta 18 larvas.

La enfermedad está más que presente en las provincias de Asturias, León y Lugo, donde ha causado bajas más que notables, y también se apunta a Zamora como zona tocada por la moscarda, según apuntaron fuentes del equipo que investiga el caso. Pero no es Zamora una provincia diezmada en absoluto por el parásito. En zonas como Tábara y los Valles los gestores de los cotos no tienen conocimiento de su presencia, aunque son zonas que no cuentan con poblaciones sobresalientes de corzo.

Mecanismo de ajuste

La infestación y expansión de la moscarda tiene que ver con la reintroducción de ejemplares o con el traslado de animales vivos o muertos.

Mota indica que “el problema de lo que pasa es que puede venir de repoblaciones tanto legales como ilegales. Tanto da si es autorizado o no. Puede aparecer sin que lo sepamos” manifestó.

Es una enfermedad, indicó, “que está asociada a la densidad del corzo y donde hay una población ajustada lo normal es que el parásito no ataque con virulencia”. No sucede así en zonas con demasiada población, “donde impera una gestión encaminada a tener muchas hembras y muchos machos para hacer muchos recechos”. Para Mata, una vez que está presente “la solución es poca y hay que intentar que las poblaciones de corzo sean las justas. Es aguantar la situación y que el propio animal se adapte y sobreviva”. Recalcó que “es raro que la moscarda del corzo se dé en lugares donde hay pocos animales”.

El biólogo añadió que “el parásito viene a ajustar las poblaciones de corzo”, y lo calificó la aparición de esta larva “como un mecanismo de ajuste, con el problema de que se puede pasar de extremo de abundancia al contrario”. Hizo hincapié en que “lo importante es conocer que se trata de un gusano, que no influye en los humanos porque no es una zoonosis”, y aconsejó que las personas “deben ser conscientes de la causa del problema para no repetirlo cuando se recupera la especie”. El caso ha despertado el interés del sector de la caza “y cada vez son más los que piden información” expresó ayer Mota.


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