La Mesa Extremeña de la Caza considera que los planes de conservación de especies suponen una “nueva agresión” al sector

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La Junta ha modificado en 4 meses los criterios biológicos imponiendo nuevas restricciones en aquellas zonas cuya gestión sostenible ha permitido la pervivencia de estas especies y amenaza el necesario equilibrio entre conservación y desarrollo socioeconómico.

03/05/2016 | MESA EXTREMEÑA DE LA CAZA

1824_Cazador_FACLa Mesa Extremeña de la Caza considera que los nuevos Planes de Conservación de especies amenazadas aprobados por la Junta de Extremadura suponen una nueva agresión al sector cinegético, al tiempo que penalizan a aquellos propietarios de terrenos cinegéticos que, precisamente, han desarrollado una gestión sostenible que ha permitido la pervivencia de estas especies.

La Mesa valora así las órdenes publicadas hace apenas unos días en el Diario Oficial de Extremadura por las que la Junta modifica los planes de conservación del águila perdicera, el águila imperial ibérica y el buitre negro. De esta manera la Administraciónautonómica confirma el cambio de los criterios biológicos que ya avanzó con los borradores lanzados en septiembre y vuelve a ignorar las alegaciones presentadas por los legítimos representantes del sector cinegético.

Hay que recordar que el 5 de mayo del año pasado ya se modificaron estos planes con el acuerdo del Consejo Asesor de Medio Ambiente de Extremadura. En aquel momento se alcanzó un consenso que suponía grandes avances en la compatibilización del aprovechamiento cinegético y el fomento de la conservación de estas especies en cotos de caza, con el retraso de algunos calendarios cinegéticos.

Pero apenas cuatro meses después la Junta sacaba a información publicaba un nuevo proyecto de estos planes que respondía a las presiones e intereses del autodenominado sector ecologista sin tener en cuenta al resto de los sectores afectados. Así, se perjudica a sectores como el cinegético, el agrario y el forestal. En concreto, en estenuevo proyecto se amplían todas las restricciones también a las fases de cortejo, selección de plataforma de nidificación, cópulas y construcción o arreglo de nidos de las parejas reproductoras, todas ellas previas a la incubación.

En la práctica, se anulan las modalidades de rececho y espera, acciones que el cazador desarrolla con el máximo silencio y que anteriormente se permitieron expresamente al considerar que no causaban ninguna perturbación. De esta forma se pondrá fin a partir de la próxima temporada a los recechos de corzo y se restringirán demanera importante la berrea del venado y los recechos del resto de especies de caza mayor.

Esta norma también supone un paso atrás en el control de la población de zorros, ya que restringe la época para cazarlos.

Asimismo, se recortan los periodos cinegéticos en 15 días en las zonas de hábitat de águila imperial y águila perdicera y de 28 días en las de buitre negro.

Para la Mesa Extremeña de la Caza, estas limitaciones son un castigo para los que han gestionado bien sus fincas permitiendo precisamente la supervivencia y reproducción de estas y de otras especies protegidas. Al mismo tiempo suponen un duro golpe tanto al sector cinegético como al desarrollo y mantenimiento del mundo rural, puesto que también afecta a cualquier otra actividad extractiva o de aprovechamiento del campo, como la agrícola o forestal, con lo que sin duda amenaza al necesario equilibrio entre conservación y desarrollo socioeconómico.

La Mesa de la Caza reclama a la Junta de Extremadura que retome la senda del diálogo real con el sector cinegético y que deje de atender únicamente los intereses del sector ecologista a costa de los intereses generales de Extremadura.


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