«La crisis y los avances técnicos están detrás del incremento del furtivismo»

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Las prácticas ilegales de cazadores furtivos y la presunta implicación de agentes de la Guardia Civil en el llamado caso Asturianos sentará en breve a seis acusados en el banquillo —tres ganaderos y otros tantos agentes—.

15/12/2014 | La Opinión de Zamora | JOSÉ MARÍA SADIA

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Tomás Yanes y Vicente González Eguren junto a la fotografía de un lobo. / Foto: L. O. Z.

En los últimos días, este diario ha informado del incremento de prácticas ilegales, como el cierre de pasos de fauna y manantiales cubiertos con cemento, en las áreas próximas a la Sierra de la Culebra y Sanabria. Constituyen evidencias del fenómeno creciente de la caza furtiva en la provincia, con efectos fatales para la sostenibilidad del medioambiente y la fauna.

Sobre este problema en particular y la gestión de la caza y de las especies cinegéticas en general opinan los expertos Tomás Yanes (Zamora) y Vicente González Eguren (León), licenciados en Veterinaria y fundadores de la Sociedad Euromedieterránea para la Vigilancia de la Fauna Silvestre (Waves). Se trata de una entidad sin ánimo de lucro, constituida en 1997, que está consagrada a abordar y resolver los complejos problemas que afectan a la fauna salvaje, su conservación y gestión.

La sociedad desarrolla igualmente una labor formativa y sensibilizadora del importante papel que desempeña la fauna, no solo en la conservación de los ecosistemas, sino también en el desarrollo económico y social. En este sentido, Waves ha organizado seis “masters” en Fauna Silvestre -cuatro en España y dos en Italia- además de ocho simposios internacionales en Portugal, Francia, Eslovaquia, Grecia, Reino Unido y España. La entidad ha promovido igualmente cursos, jornadas y seminarios, que han ayudado a varios miles de profesionales.

-¿A que achacan los últimos casos de furtivismo que han salido a la opinión pública? ¿Creen que existe un aumento de este fenómeno en la provincia?

-Vicente González: -Posiblemente se deban a la actual situación de crisis económica, aunque el furtivismo es muy diferente al de hace unos años ya que los avances técnicos (armas con visores nocturnos y silenciadores, sistemas GPS o teléfonos móviles) facilitan esta actividad. Tradicionalmente, este fenómeno estaba encaminado a al obtención de carne. Ahora, interesa sobre todo el “trofeo”: el ciervo, el lobo, el corzo? El aumento no es exclusivo de Zamora, sino que ha crecido en todo el país.

-¿Qué consecuencias tienen estas prácticas?

-Tomás Yanes: -El uso de cebos envenenados, lazos y cepos origina una pérdida de la biodiversidad que puede afectar de forma importante a especies protegidas o emblemáticas como el águila imperial, el buitre o el lince. Por otro lado, existe el riesgo de que determinadas personas lo consideren un medio de vida, cuando en realidad se trata de una práctica ilegal.

-¿Cree que la ley debería perseguir estas prácticas con mayor dureza?

-V. G. : -El código penal castiga estas prácticas y el Seprona las persigue. El año pasado realizó más de 14.000 denuncias en todo el país. Además, la Ley de Caza en Castilla y León tipifica perfectamente las sanciones, tanto económicas como administrativas. Hay una normativa que regula esta actividad y queda en manos de la Justicia aplicar penas más o menos duras.

-¿Cree que acusaciones hacia los cazadores como provocar incendios para facilitar la caza están justificadas?

-T. Y.: -En absoluto. Lo que realmente quieren los cazadores es salvar sus cotos de los incendios forestales y siempre están dispuestos a realizar mejoras necesarias en el hábitat -como siembras, desbroces o cortafuegos- para reducir el riesgo de incendios. Independientemente del autor, quemar el monte jamás estará justificado.

-¿Creen que el comercio ilegal de carne de caza es una práctica generalizada o que tiene una escasa relevancia?

-T. Y.: -En Zamora, el comercio ilegal de carne de caza es poco importante puesto que en la mayoría de monterías y recechos que se celebran, la carne es para autoconsumo. Además, cuando el titular o el arrendatario del coto abaten un número elevado de reses, pasan a ser revisadas por veterinarios que se encargan de hacer las inspecciones, identificaciones y certificados para enviarlas a las salas de tratamiento de caza autorizadas.

-¿Los casos de corrupción ligados al mundo de la caza y la alta sociedad perjudican la imagen de esta disciplina?

-V. G.: -El enfoque que se le quiere dar en ese sentido es anecdótico, irreal. En la caza, como en otras actividades, hay personas de diferentes estatus sociales, principalmente en función de modalidades y especies cinegéticas.

-¿Practicar esta actividad conlleva pertenecer a una clase social de privilegio?

-T. Y.: -Todo lo contrario. Actualmente, el número de cazadores disminuye día a día en todo el territorio nacional. En Castilla y León se ha reducido de forma alarmante. Como ejemplo, en 2012 se expidieron unas 124.000 licencias y en 2013 solo algo más de 100.000. Es decir, una disminución del 20% en un año. Además, la actividad cinegética carece de relevo generacional. Por supuesto que no conlleva pertenecer a una clase social elevada.

-¿Cómo juzga la regulación actual sobre accidentes de tráfico donde está implicada la fauna? ¿Cambiaría algo?

-V. G.: -Desde el 9 de marzo de este año ha cambiado la normativa debido a que la situación era insostenible para la mayoría de los cotos. Actualmente, como en el resto de Europa, la responsabilidad recae sobre el propietario del vehículo.

-¿Cuál es su análisis sobre la situación del lobo en la provincia y los problemas que denuncian los ganaderos?

-T. Y.: -En los últimos doce años, según los censos del lobo facilitados por la Junta de Castilla y León, se aprecia un incremento del 25% en el número de manadas, que ha pasado de 36 en 2001 a 45 en 2013. Precisamente, estos últimos años, que han supuesto el periodo en el que más se ha cazado la especie, coinciden con un menor número de daños denunciados por los ganaderos. Zamora es una de las provincias más loberas de España. La mayoría de los ganaderos, especialmente en las comarcas situadas al norte del Duero (Aliste, Sanabria, Tábara, La Carballeda, Los Valles y Alba) manejan adecuadamente el ganado extensivo frente a los ataques del lobo con el empleo de pastores y mastines durante el día, encerrando el ganado en rediles por la noche. Estos son los ganaderos que deberían recibir prioritariamente ayudas preventivas, compensatorias y agroambientales para facilitar la coexistencia con el lobo.

-¿Esta especie debería poder ser cazada también al sur del Duero?

-V. G.: -Sí, dado que la población ibérica de lobos, salvo en el núcleo en peligro de extinción de Sierra Morena, debe considerarse de una forma global. En este sentido, tanto la Junta de Castilla y León como el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente han presentado en repetidas ocasiones en Bruselas la propuesta de la gestión cinegética del lobo al sur del Duero, aunque actualmente, atendiendo a la directiva “Hábitat”, sigue manteniéndose el estatus de especie protegida. En cualquier caso, de momento, sería prudente dejar el seguimiento y el control de la especie en manos de las patrullas de control de fauna creadas por la Junta de Castilla y León y que, por ejemplo, en nuestra provincia han logrado disminuir considerablemente los ataques al sur del Duero, actualmente tres o cuatro al mes.

-¿Le parece necesaria la gestión cinegética encaminada a compensar la disminución de algunas especies concretas?

-T. Y.: -Lógicamente. Desde hace años, las especies de caza menor como la perdiz, la liebre o el conejo han disminuido de forma drástica. En contraposición, han aumentado las densidades de algunas especies de caza mayor como el jabalí, el ciervo o el corzo.

-¿Qué opinan sobre la polémica generada en torno a las consecuencias en la fauna de los tratamientos aplicados a las poblaciones de topillos?

-V. G.: -La realidad es que son muy negativos para la fauna silvestre en general y también para la cinegética en particular. Es preferible realizar adecuadas labores agronómicas y emplear sistemas y métodos que no provoquen envenenamientos. Me estoy refiriendo a cajas trampas o la cetrería.

-¿Le parecen relevantes las consecuencias de los tratamientos agrícolas en la fauna que se practican en la provincia?

-T. Y.: -Muy relevantes, pero no tienen fácil solución. Desde hace más de treinta años, los herbicidas, pesticidas y abonos químicos han ido ganando la batalla a las especies faunísticas. Su empleo es nefasto por las intoxicaciones que produce y para la reproducción de la fauna.

-¿Es la sobrepoblación el problema de algunas especies como el ciervo?

-T. Y.: -No es una sobrepoblación de ámbito provincial, sino que se limita a algunas áreas muy concretas de Zamora dentro de la Sierra de la Culebra y los alrededores. Además, este fenómeno se ha reducido notablemente por la mortandad generada por la pasteurelosis. Actualmente, lo realmente problemático es la sobrepoblación del jabalí.

-¿Son visibles las consecuencias del cambio climático sobre las especies cinegéticas y la fauna en general?

-V. G.: -La península ibérica, por su situación geográfica, puede ser muy vulnerable al cambio climático. Hoy en día, esto es una incertidumbre, pero lógicamente debemos tomar medidas. Es previsible que se produzcan alteraciones en los ciclos biológicos de los animales, especialmente en los periodos de reproducción.

-¿Se les ocurre un modelo alternativo de gestión de la caza para que genere mayor riqueza en la provincia? ¿Pueden obtenerse mayores beneficios para la sociedad?

-V. G.: -En principio, parece complicado puesto que, aunque la mayoría de los cotos intentan hacer la gestión que su acotado le permite, algunos de los problemas que hemos visto como enfermedades o furtivismo unidos a que la mayoría de los acotados tienen superficies muy pequeñas, esto dificulta hacer una adecuada gestión.

-¿Cómo juzga la a gestión actual de los cotos? ¿Deberían abrirse a un mayor número de cazadores o ser más amplios?

-T. Y.: -Hemos ido evolucionando de forma favorable en los últimos años. Cada vez hay una mayor concienciación. Si queremos mantener unas óptimas poblaciones de fauna cinegética, hay que gestionar mejor. En este sentido, resulta imprescindible ejecutar con el mayor rigor posible los planes de ordenación cinegética. Lo ideal sería hacer unidades de gestión de ámbito comarcal, pero esto es complicado de llevar a cabo en la práctica y, en particular, por los trámites administrativos que conllevaría.


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