Jabalí escudero: ¿mito o realidad?

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¿Existen los jabalíes escuderos o son un mito? La idea de que un viejo macho solitario se deje acompañar por un joven jabalí que le preceda en sus rutas nocturnas, asumiendo el riesgo de ir primero a cambio de adquirir sus conocimientos no es nueva. Pero… ¿es un mito o una realidad?

31/8/2016 |Redacción JyS

jabalí escudero con un gran machoLa pregunta no tiene fácil respuesta, por no decir que, simplemente, no la tiene, así que la vamos a contestar, de momento, con otro interrogante: ¿es que el comportamiento animal tiene reglas fijas? En cualquier caso, y como no es un tema académico, nos basaremos en las opiniones de aquellos a los que hemos escuchado durante todos estos años, muchos de ellos esperistas experimentados, por lo que vamos a exponerlas y a intentar desmenuzarlas.

Teóricamente –o quizás debería decir ‘románticamente’– el escudero en la especie jabalí sería un machete joven que acompañaría en sus correrías nocturnas al viejo macho, al macareno que se las sabe todas y del que intentaría aprender parte de su dilatada experiencia. A cambio, para beneficio de su jefe y por ir siempre por delante de él, le serviría de aviso en caso de detectar algún peligro, exponiéndose, en el peor de ellos y si se confía demasiado, a pagar con su vida el error y librando con ello al viejo jabalí. Como digo, hasta aquí la teoría que entra casi en el terreno de la leyenda y que da un aliciente más a nuestras esperas. Teorías que nos encanta escuchar al calor de la lumbre del coto. Pero como decimos, vamos a intentar contrastar esas teorías y opiniones, presentando a los dos ‘protagonistas’ de la historia.

El señor es un ejemplar de jabalí viejo, solitario, resabiado, egoísta, gruñón y, sobre todo, desconfiado. Tiene en su anatomía las señales de cien batallas, tanto en forma de costurones en sus corazas laterales –fruto de los encuentros con otros machos en la época de celo– como las variadas cicatrices de mordiscos de perros en su recio pelambre. Le falta media oreja a causa de un agarre del que, apiolándose cinco canes, pudo librarse sin más consecuencias y al caminar se le aprecia una ostentosa cojera en el jamón de su pata derecha, causada por el balazo de un montero principiante al que, gracias a Dios, le comían los nervios a la hora de disparar. En fin, un cochino al que, ni hombres ni animales, debieran acercarse mucho.

Aprendiendo de la vida

Escudero, mito o realidad
Algunos creen que un buen macareno solo se agenciará un escudero cuando por la edad falle alguna de sus facultades.

Por su parte, el aspirante a escudero es un marranete de unos 40 kilogramos que quedó huérfano en una montería de la pasada temporada y que andaba sin rumbo fijo por el monte. Tenía raído el pelo y estaba muy delgado por haber pasado más hambre de la que le convenía. Al juntarse con el veterano macho y transformarse en criado pasará también a ser aprendiz, conociendo en el tiempo que esté a su servicio los trucos que en el futuro le valdrán para salvar su propia pellica.

Una opinión generalizada entre los esperistas es la de que si no existe el escudero nos lo deberíamos inventar. Abatir a un gran macho que lleva un ayudante tendría más lustre y categoría. Pero eso continúa dentro de las leyendas de los cazadores. Una de éstas dice que los grandes machos en plenitud poseen todas sus facultades al máximo y que sólo se agencian al escudero cuando, por cuestión de edad, les falla una de ellas –ya sea el oído, el olfato o la vista–. Éste, por su parte, no es tonto y sólo le falta la experiencia que procura adquirir rápidamente. Además, puede sacar provecho a los descuidos de su señor con alguna hembra y, en el futuro, quizás hasta le destrone, quedándose no con una jabalina sino con todo el harén.

Bastantes aguardistas aseguran haber visto al supuesto ‘ayudante’ salir solo varias veces a comer al cebadero mientras escuchaban nítidamente al ‘jefe’ moverse entre el monte, pero siempre a cubierto y sin decidirse a salir a comer exponiendo su vida. Pero ese macho joven que en ocasiones paga con su pellejo su glotonería y escasa prudencia, ¿era realmente el escudero?

Todos sabemos que hay ocasiones en las que en pleno día, bien cazando menor con los perros o bien en una montería, nuestros auxiliares, al entrar en un zarzal, desencaman a un guarro viejo y, junto a él, a otro joven. ¿Asociación? Otros cazadores, al disparar de noche a un cochino mediano, han escuchado, desde lo profundo del jaral, a ‘alguien’ echando un buen ‘sermón’ seguido de una carrera. Se trataba de un ejemplar al que no habían detectado y que, seguramente, era más grande –y precavido– que el abatido. A todos estos comentarios de experimentados aguardistas añadiría el de alguien que, con un buen razonamiento, dice que el guarro viejo, aunque no lleve siempre a otro jabalí como escudero, se escuda en los rastros y señales de otros bichos –zorros, tejones o aves– que son los que le van avisando de los posibles peligros. Además, controla los ruidos y olores extraños que encuentra en sus itinerarios. Es por estas precauciones que toman por lo que llegan a viejos. Pero esta teoría tampoco responde a nuestra pregunta.

Jabalí escudero ¿Una alianza fortuita?

Algunos afirman haber visto al jabalí grande empujar literalmente al pequeño para que éste salga el primero al claro donde puede estar el peligro… ¡Pero eso también lo hacen los venados! Otra buena teoría acerca de la existencia del escudero –pero que tampoco nos acaba de despejar las dudas– es que si existe tal asociación es fortuita, debido a que el guarro adulto, en la época de celo, no permite que alrededor de las cochinas haya otros machos que considere rivales, incluyendo a los jóvenes. Estos machetes expulsados de las piaras empiezan a hacer su vida en solitario y, a veces, se encuentran con un macho viejo y se unen a él. Una unión que, por parte del veterano, no siempre es bien aceptada, al menos al principio. En esta alianza, el macho viejo sigue ‘haciendo su vida’ sin preocuparse mucho del joven que le sigue a todas partes pero aprovechándose de que ahora son dos narices a oler en lugar de una, y sin usar ‘conscientemente’ a su nuevo compañero como escudo protector, aunque en más de una ocasión éste puede salvarle de algún peligro. Esta asociación puede durar días o años en función de que el joven no suponga una amenaza real para el veterano.

Por último está la opinión de que el viejo macho, aunque no tenga un escudero ‘fijo’, puede utilizar a algún primalón en las ocasiones en las que intuye un peligro, dejando que el jovenzuelo tome la iniciativa… por si acaso.

Aquella vez que los vimos

La única ocasión en que hemos podido sospechar la existencia del escudero, fue en una noche de espera donde vimos a un buen jabalí seguido por uno más pequeño. Pero no para dejar entrar a este primero. ¿Asociación fortuita? Nunca lo sabremos.

Por tanto, en cuanto a la existencia del dichoso escudero y contestando a la pregunta del principio, diremos que ¡ni quito ni pongo rey! Seguiremos con la duda y estaremos atentos en las próximas-muchas esperas.

¿Y tú? ¿Le has visto alguna vez?

 

 


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4 comments

  1. 0
    alberto Fragoso says:

    Acredito que os velhos javalis, tendem a andar acompanhados por outros mais jovens , confirmo isso mesmo.
    Já matei um desse jovens machos , que chamo de “apartadiços”para pode mata o velho javali, coisa que consegui dois meses mais tarde , por um erro cometido por esse velho macho que não teria cometido se estivesse acompanhado. O machote com 50 Kg e o navalheiro , com 140 Kg, já presenciei muitas cenas destas com esses aspirantes a navalheiros, ao longo de mais de trinta anos que levo de esperista.

  2. 0
    mario says:

    Hola ,una vez estaba de aguardo al jabali por daños y cace un cochino antes del amanecer y despues de cazar el grande ,cuando estaba cargando la escopeta ,vi un cochino mas pequeño que iba directo al monte y sospecho que fuera el escudero,pero no me explico como entro primero el grande antes que el mas pequeño,pero bueno la caza es asi y cazando jabalies no sabes lo que te puedes encontrar

  3. 0
    Antonio TARAMEO says:

    A mi entender el viejo macho no necesita escudero, por si solo ya se vale con su experiencia y sabiduría para salir airoso en sus encuentros nocturnos con el hombre, otra cosa es la montería donde se limitan esas posibilidades de huida ya que una vez cerrada la mancha su vida depende más de que se cruce con un inexperto o despistado cazador, aún así su comportamiento es diferente con respecto al sus congéneres más jóvenes o de otro sexo, el viejo macho gusta de estar solo salvo cuando el celo que merma sus defensas, no hay regla exacta sobre la existencia del escudero, algunos machos jóvenes acompañan al viejo solitario pero la mayoría de verracos deambulan solos, por lógica son menos precavidos que los adultos y entran antes a bañas o gateras donde los cazadores más inexpertos o impacientes delatan su presencia, le damos mucha rienda suelta a nuestra imaginación cuando escuchamos un cochino que nos pega la bronca desde la oscuridad del monte, no siempre son verracos, el gruñido de una cochina abroncando impresiona igual que la de un verraco, es muy complicado acertar pero hay está lo interesante de esta caza, en su dificultad, yo no creo en los escuderos aunque a veces los viejos machos lleven compañía.

  4. 1
    Jordi says:

    Yo he ido bastante a las esperas y cuando un macho viejo uele algo que no le conviene desapatede de esa zona durante 2 o 3 semanas, he oido peleas entre machos nunca salen a los claros salen a comer a horas inesperadas, necessitan mucha confianza para entrar a un cebadero, hubo un caso en el cual ya me.hice la idea que me fui con mi padre un dia de espera y oimos dos guarros pelear y claro como no entro el mas fuerte en uno de los 2 cebaderos que tengo a unos 600 metros uno de otro bueno la conclusion fue que nos entro directamente y pego un estufido detras de una zarza pero siempre al.cubierto y hecho a correr, el siguiente dia fui a las 18:30 de la tarde y el guarro ya estaba dentro salio corriendo se espero y empezo a soplar fuerte por la nariz y despacio se fue, (digo: esta noche no pero mañana a las 17:00 te estate esperando) A las 17:00 de la tarde ya estaba en el sitio y no habia nada a partir de las 19:15 empeze a oir sonidos extraños y a las 21:00 ya escondido el sol se dio a ver y extrañando entro y cuando pillo bocado me hice con el, pero las horas no me.cuadraban porque los horarios no los cambian asi como asi las pregunta seria si el navajero que entro fue el mismo de ayer o el adversario que tuvo…
    Haber a que conclusion se.llega

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