Imitar a otros para no ser visto

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La plañidera cenicienta, un ave de la selva del Perú, ha mimetizado su aspecto y sus movimientos a los de las orugas venenosas de la región.

04/03/2015 | Redacción 

Es cuestión de sobrevivir, y en ciertos hábitats, la cantidad de depredadores brilla por su exceso. Es lo que ocurre en la selva amazónica, donde se da una de las mayores concentraciones de especies de todos los órdenes. Hasta allí viajaron investigadores de las universidades de Berkeley (EE UU) y Cali (Colombia) para comprobar cómo en entornos tan hostiles pueden sobrevivir especies, a simple vistas, demasiado vulnerables.

El estudio se realizó con las crías de la plañidera cenicienta, un pájaro de la Amazonía peruana. Allí, tras encontrar una nidada de esta ave, se descubrió que las plumas de los polluelos eran suaves pero con forma de largas púas de color naranja y terminadas en una punta blanca, algo que desentonaba con el plumaje del resto de crías de otras especies voladoras de la zona.

Otra cosa que llamó la atención de los investigadores fue el movimiento que estos pequeños animales realizaban con la cabeza: la movían lentamente hacia un lado y hacia otro. La conclusión fue que ambos factores les servían para protegerse de los depredadores al mimetizar el color y el movimiento de una especie de oruga venenosa de la zona.

Se trata, así, de un tipo de camuflaje por el que varias especies –en este caso, dos– son similares en apariencia, aunque sólo una de ellas tenga desarrollados los mecanismos de defensa debidos contra los depredadores, mientras que las demás sólo los imitan, por ejemplo, mediante el aspecto.

Puedes consultar el estudio completo en la web de The American Naturalist, donde se ha publicado.


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