Holanda gasea 300.000 gansos al año tras prohibir su caza

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Holanda gasea 7.000 gansos a la semana / Jasper Juilen-New York Times

Desde la prohibición de la caza de gansos en Holanda en 1999, la población de estos animales se ha incrementado en un 2000%. Los ciudadanos pagan al año once millones de euros por los graves daños que ocasionan estas aves, que además suponen una seria amenaza para el tráfico aéreo. Para reducir su población el gobierno holandés, lejos de volver a autorizar su caza, los está gaseando por millares.

25/08/2015 | Redacción JyS

El incremento del uso de abonos nitrogenados, que aparentemente les gustan, y el aumento de espacios protegidos ha hecho que gran parte de los gansos que antes emigraban se hayan estabilizado en la región, llegando a haber, según el New York Times una población de 800.000 ejemplares en verano y hasta el doble en invierno. Esto, junto a la abundancia de ríos y canales, hace a Holanda “El Dorado de los gansos”, según afirma al periódico norteamericano Julia Stahl, responsable de una investigación en Sovon, un grupo que se encarga de monitorizar las poblaciones de aves salvajes en el país.

El número de aves gaseadas a la semana asciende a 7.000 ejemplares, según el New York Times. A diferencia de la muerte instantánea que produce un disparo de escopeta, con este método tardan más de un minuto y medio en morir, sin tener en cuenta el estrés al que son sometidos cuando los acorralan y dirigen hacia campos de concentración cerrados mientras ven cómo mueren sus congéneres. Es el caso del aeropuerto de Schipol, donde una persona tiene licencia para acabar de este modo con las aves de la zona, debido al grave peligro que representan por sus habituales colisiones con los aviones. “Si hago bien mi trabajo, los pilotos no tienen que preocuparse a la hora de hacer el suyo”, afirma Den Hertog.

Despues de prohibir su caza su población se ha multiplicado un 2.000% / Jasper Juilen-New York Times
Despues de prohibir su caza su población se ha multiplicado un 2.000% / Jasper Juilen-New York Times

Las poblaciones no se regulan solas

Para compensar los daños a la agricultura, el Gobierno ha tenido que crear un fondo de compensación para los agricultores de más de 11 millones de euros al año –aunque estos aseguran que los daños que se producen superan el doble de lo que el gobierno les ofrece–. Esta realidad tira por tierra las teorías de los grupos ecologistas, que junto a partidos de izquierdas del país –como el partido Verde y el Laborista–, llevaron a cabo la ley que prohibió la caza de estos animales, y que siguen trabajando para eliminar del país cualquier tipo de práctica cinegética.

Las teorías ecologistas sobre las que se basaba la ley aseguraban que la población de cualquier animal podría mantener un equilibrio sin la intervención de los cazadores. Pero lejos de ello el número de ejemplares se ha multiplicado y está generando más sufrimiento a los gansos, que cada vez tienen más dificultades para encontrar alimento y para llevar una vida tranquila. El problema también se está extendiendo a los países de alrededor, como Alemania, donde las aves y sus excrementos están contaminando un lago, en Essen.

Un ‘holocausto’ para gansos

Grupos de cazadores alemanes han levantado la voz contra el gaseo masivo que condenan –y repudian dadas sus similitudes con el Holocausto–, defendiendo a la vez la caza como forma más ética y rentable de controlar los bandos de gansos.

El director de la  Natural Hunting Foundation,  Henrich Marc, comenta: “nos empezamos a plantear la cuestión de si la prohibición de la caza realmente está basada en la protección de los animales y la conservación natural de gansos, o si el objetivo real es perjudicar a los cazadores y lanzar una afrenta por razones ideológicas”. Y continúa: “Nosotros, los cazadores debemos vigilar estrechamente estas situaciones. Una caza ordinaria regulada es la mejor manera de proteger el bienestar animal.  Para ello, debemos asegurarnos de que las aves no se tiran de los nidos, que los nidos no se destruyen y que los gansos adultos no son gaseados”.

Un trabajador limpia la cámara de gas después de matar a un grupo de gansos en ella. / Jasper Juilen-New York Times
Un trabajador limpia la cámara de gas después de matar a un grupo de gansos en ella. / Jasper Juilen-New York Times

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