Hipopótamo, el sexto grande

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[dropcap]P[/dropcap]or su tamaño, su agresividad y su emocionante caza, este peligroso glotón bien podría ampliar la prestigiosa clasificación de los cinco grandes que integran el elefante, el león, el búfalo, el rinoceronte y el leopardo. Te contamos cómo es una cacería de estos mastodónticos trofeos.

Texto Joaquín España Aguado / Fotos: Mbogo Safaris

 

Hipopótamo, el sexto grande[dropcap]Y[/dropcap]o creo que no está en la selecta lista de los cinco grandes porque los antiguos cazadores que acudían al continente africano nunca lo consideraron como una pieza cinegética. Veían a aquellos mastodontes en el agua y no les atraía su caza, aunque conocían bastante bien la fiereza de este animal. Y si en alguna ocasión –ya sea en defensa propia o por conseguir una buena provisión de carne– alguno era abatido, nadie concedía demasiada importancia a su trofeo. Pero qué duda cabe que son animales grandes, peligrosos, muy agresivos y los que provocan el mayor número de muertes entre la población de África: imagina por un momento que se abalanzan sobre ti dos toneladas y media de carne y grasa, con una gran cabeza y un morro enorme y ancho, con patas cortas y cuerpo en forma de tonel ágil y rápido a pesar de ese aspecto de gordo y torpe… Vamos, para echarse a temblar.

[dropcap]L[/dropcap]os machos pelean entre sí con mucha frecuencia provocándose heridas en su espesa y dura piel con sus enormes colmillos. De ello dan fe las cicatrices que suelen exhibir. Además, abordan incluso a las embarcaciones cuando se sienten intimidados o creen que deben defender su espacio, y son muy comunes las agresiones a los humanos que se encuentran entre el agua y ellos: si creen estar en peligro, no dudan un instante en atacar hasta las últimas consecuencias. Sus colmillos son un arma terrible y con su enorme boca son capaces de partir a un hombre en dos.

 

Métodos de caza

[dropcap]A[/dropcap] los hipopótamos hay que buscarlos y abatirlos en el agua o cerca de ella. Por ello, su caza no debería resultar muy dificultosa, ya que sus lugares de localización son limitados. Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Ríos, lagos, lagunas y charcas son sus sitios preferidos, aunque también los podemos encontrar pastando en tierra firme, si bien ahí no los encontraremos con la luz del día. He realizado este tipo de caza en horario nocturno con permiso de daños a la agricultura y se trata de una modalidad intensa, aunque todo depende también del nivel de riesgo que cada uno decida asumir: en una de las primeras ocasiones en las que fui a cazarlos acabamos recorriendo cultivos de caña por los senderos que ellos mismos utilizaban para llegar hasta allí. Cuando me enteré de lo que habíamos estado haciendo me pareció algo poco chistoso: andar sin luz entre aquellos enormes cañaverales fue asumir un riesgo innecesario. Pero entonces los profesionales lo decidieron así.

Hipopótamo, el sexto grande[dropcap]N[/dropcap]ormalmente se les espera en las zonas donde la caña está naciendo y alcanza ya una altura de unos 30 centímetros, porque es el lugar donde ellos pastan este tipo de planta cultivada. Es fácil ver su rastro entre los surcos y decidir en qué zona los vamos a esperar. Ni qué decir tiene que a la hora de tirar se emplea luz artificial. Esta caza tiene la intensidad de las esperas, aunque en este caso el animalito en cuestión es enorme. Tiene, además, el brete de elegir lo que vamos a tirar y procurar que sea un macho. Pero el lance tiene su dificultad, porque no aguantan mucho tiempo una vez que enciendes el foco y tienes que tirar de forma rápida y al codillo, y eso hace difícil conseguir un buen disparo. De todas formas, como ya habréis observado, no es una forma de cazarlos que me apasione.

 

Lo mejor: cazarlos en el agua

[dropcap]C[/dropcap]omo esto de la caza requiere su tiempo, prefiero buscarlos de día en el agua y observar con detenimiento al mejor macho de la manada antes de pensar en abatir alguno de ellos. Es algo que puede parecer sencillo, ya que se diferencian bien porque son los más grandes. Pero la cosa cambia cuando están en el agua y asoman la cabeza lo justo para poder ver: aquí hay más dificultades para comparar sus cabezas y fijarte en sus peculiaridades para no perderlo de vista hasta que llegue la hora de tirarle.

Hipopótamo, el sexto grande[dropcap]U[/dropcap]n buen truco para ayudarnos a elegir el mejor ejemplar es fijarse en los abultamientos que presentan encima del labio superior, ya que están deformados para alojar a los colmillos de la mandíbula. Esos abultamientos nos darán una idea, aunque no demasiado aproximada, del tamaño del colmillo. Si aprovechamos sus momentos de descanso en la orilla podremos juzgarlos mejor, pero para saber con exactitud la calidad del trofeo habrá que observarlos durante un tiempo puesto que, tarde o temprano, acabarán abriendo la boca.

 

Ten paciencia

[dropcap]E[/dropcap]s evidente que si nos conducen a una zona a cazar un hipopótamo es porque el profesional sabe que allí hay algún buen ejemplar que ya tiene localizado o porque sabe que suele ser un lugar querencioso, ya que son animales gregarios que suelen permanecer allí donde consideran que se encuentran en su casa, en su territorio. Una vez localizado nuestro ‘hipo’ hay que procurar realizar un buen tiro, algo que siempre será más fácil cuanto más cerca nos podamos situar de él. Y hay que hacerlo con paciencia, ya que es muy probable que nos haya detectado y no nos ofrezca demasiadas oportunidades de disparo. Pero hay que tener paciencia, pues un buen tiro colocado es lo que necesitamos para poderlo cobrar sin problemas.

Hipopótamo, el sexto grande[dropcap]D[/dropcap]ejarlo herido en charcas y lagunas no supondría un gran problema, pues se trata de una zona localizada y podremos acosarlo en más ocasiones: tienen que salir a respirar, como mucho, cada diez minutos. Y si muere herido aparecerá flotando tarde o temprano. En un río es diferente: aquí podremos perderlo con mucha facilidad, ya que se pueden desplazar sin que los veamos.

 

Usa un calibre contundente

[dropcap]E[/dropcap]l arma a utilizar ha de ser potente, cuanto más mejor. Se suelen utilizar calibres como el .375 H&H o superiores. Y sí, conozco a cazadores que ha empleado calibres menores y balas sólidas con buen resultado, pero para esto hay que ser muy buen tirador y casi ninguno de nosotros lo somos lo suficiente. La punta del proyectil ha de ser sólida y de peso. Nos enfrentamos a un gran animal con un cráneo de paredes gruesas y resistentes que en ocasiones pueden dar sorpresas: he conocido algún caso en el que una punta sólida de 300 grains de un .375 H&H ha llegado a ser desviada, resbalando por el cráneo de este enorme animal sin herirle lo más mínimo. Por ello soy de la opinión de utilizar calibres ‘gordos’, quizás con menor velocidad pero con gran capacidad de parada.

 

¿Merece ser considerado uno de los grandes?

[dropcap]P[/dropcap]or volumen, agresividad y peligrosidad, bien merecería portar con orgullo el título de sexto grande. Además, su trofeo es grande y bonito: una tabla con sus colmillos no desmerece ninguna pared. Eso sí, si queremos ampliar nuestro salón de trofeos con su cabeza necesitaremos contar con un gran espacio para ella. La caza de este mastodóntico animal es intensa y requiere mucha paciencia y mucho control a la hora de disparar, exigiendo lo mejor de quien se lanza a esta aventura. No desmerece en nada a cualquier otro lance: si te animas, recuerda que la paciencia y el control serán las armas que te conducirán a conseguir tu objetivo.

 

Apunta bien y tira cerca

[dropcap]C[/dropcap]uando se encuentran en el agua es vital ajustar mucho el tiro, pues no nos deja ver mucho, así que tenemos que mejorarnos todo lo que podamos y apoyarnos bien para asegurar lo más posible. Esto que parece obvio no los es tanto cuando los nervios traicionan al cazador y un tiro fácil se transforma en una oportunidad perdida –como se puede apreciar en la imagen superior–. Cuando asoman la cabeza se debe apuntar entre los ojos, si están de frente, o a la oreja si están de lado. Pero si tenemos la oportunidad de encontrarlos fuera del agua, un tiro en el codillo es la mejor opción. Hagamos lo que hagamos, desaparecerán debajo del agua: toca entonces esperar a que los gases de su intestino, al no poder ser desalojados, provoquen que salga flotando a la superficie. ¿Y ahora? Pues habrá que encontrar a alguien que quiera meterse en el agua y atarle una soga para recuperarlo.

Hipopótamo, el sexto grande

Así se comportan

[dropcap]L[/dropcap]os hipopótamos viven en ríos y lagunas, habitando las zonas del centro y gran parte del sur de África, normalmente en grupos no excesivamente grandes y sometidos al control permanente de un macho dominante. Son muy gregarios, de carácter sedentario y enormemente querenciosos, por lo que siempre ocupan los mismos lugares y se alimentan en los mismos ‘comederos’. Son herbívoros pero no rumiantes, aunque su estómago está dividido en tres partes. Salen del agua por la noche para desplazarse a pastar a sus áreas de alimentación y lo hacen siempre por el mismo sendero, para volver de nuevo al agua con las primeras luces.

[dropcap]V[/dropcap]iven continuamente en el agua y durante el día permanecen allí o dormitando en las orillas. Se pueden considerar animales semiacuáticos, pues viven y se desplazan por el líquido elemento con enorme facilidad, lugar donde buscan refugio y se protegen. Son capaces de desplazarse por debajo de ella con soltura y aguantar muchos minutos sin respirar.


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