Heridas de campo

¿Lo compartes?

Cómo actuar

Ramas, zarzas, alambradas, peleas con otros perros… son algunas de las causas más frecuentes de las lesiones de nuestro auxiliar. Te contamos qué puedes hacer en el campo si resulta accidentado y cómo vigilar la evolución de sus heridas.

Texto y fotos: Juan J. García Estévez / Veterinario

Como curar heridas[dropcap]C[/dropcap]on un perro herido lo primero que hay que tener en cuenta es la importancia de la lesión: valoraremos su extensión y profundidad, el lugar en el que está situada y las estructuras a las que afecta o se encuentran en las proximidades de la herida. También existen otras consideraciones importantes, como si afecta a una articulación o a una comisura, si es una zona de roce, con qué objeto se la ha producido, enfermedades previas que padece el animal, su edad…

Siempre lo más alarmante es el sangrado. Detener la hemorragia es, sin lugar a dudas, la primera medida a tomar, ya que la sangre es el líquido más importante y preciado del organismo y cuanto menos se pierda mucho mejor. Una gasa con algodón empapada en agua oxigenada suele ser un método sencillo y eficiente –si no disponemos de una por encontrarnos en plena faena cinegética, un pañuelo puede servir–. Si la sangre sale a presión, con fuerza y a borbotones, y es de un color rojo brillante, es señal de que una arteria ha sido seccionada, por lo que nuestra actuación tendrá que ser más radical y habrá que pinzarla y/o atarla con una sutura. Si nos pilla en el campo haremos un torniquete con el cinturón o el cordón de nuestra bota y buscaremos un veterinario urgentemente.

Si la herida no afecta a un órgano importante, no es muy extensa y se puede controlar el sangrado con normalidad, procederemos a su limpieza y desinfección –siempre que el área afectada no esté cerca de los ojos– con agua y jabón –si es jabón yodado, mejor–. Lavaremos la herida y su entorno, sin miedo, hasta desprender toda partícula de suciedad. Esto resulta muy efectivo en lesiones anfractuosas –con bordes desiguales– que han estado en contacto con el suelo y están muy contaminadas. En estos casos, también es muy efectivo el lavado abundante con suero –si tanto éste como el agua están fríos, mejor, pues se contraerán los capilares y se frenará mejor el sangrado–. Si los bordes de la herida no están muy separados, un simple vendaje la mantendrá limpia y facilitará su curación; si es más grande requerirá sutura, por lo que debemos visitar al veterinario.

Mantén la herida desinfectada

Foto-01Una vez cerrada hay que revisar la lesión todos los días o alternos y realizar una buena desinfección hasta su curación entre el séptimo y décimo día. Existen numerosos productos para mantenerla limpia y desinfectada. Dos son básicos: el agua oxigenada y la povidona yodada. En heridas frescas, difíciles y sangrantes, utilizaremos el primero de los productos mencionados, irrigando bien toda la herida: la formación de abundante oxígeno hace que su volumen se expanda y pueda penetrar muy bien a través de cualquier divertículo de la herida. Además es hemostática, por lo que frena el sangrado. El segundo remedio, la povidona yodada, es uno de los desinfectantes más utilizados y de mayor eficacia, y se puede utilizar de manera conjunta con el agua oxigenada. Existen otros muchos productos indicados para el tratamiento de las heridas, como las pomadas a base de plantas como la centella asiática y el aloe vera. Otra opción es suministrarle antibióticos, decisión que debe tomar el veterinario.

Algunas particularidades

Las lesiones producidas por mordiscos son muy frecuentes en los perros. Tienen unas características muy peculiares: si el mordisco desgarra y deja una herida abierta, se tratará como cualquier otra. Con mucha frecuencia, en las provocadas por mordiscos tan sólo se aprecia un pequeño agujero, el producido por los colmillos, y pasa desapercibido el gran daño y desgarro del interior. Éstas son las más peligrosas, porque no se les da importancia y pasados unos días –entre tres y cinco– se produce una infección en la zona que culmina en un absceso. Este tipo de mordiscos nunca se debe suturar, exigen nuestra vigilancia durante bastante tiempo e incluso llega a ser necesaria una vía de drenaje que se deja abierta hasta que la lesión esté bien curada por dentro.

Foto-03En medicina veterinaria hacemos además una consideración importante: la dirección en la que ‘mira’ la herida. La norma general es que todas las que miran hacia arriba tienen peor pronóstico que las que lo hacen hacia abajo. La explicación es que en las heridas producidas en las zonas superiores del animal –es decir, las que miran hacia arriba– toda la supuración tiende a alojarse en el fondo de la misma, complicando su evolución. En cambio, las producidas en las zonas inferiores –las que miran hacia abajo– drenan con facilidad y tienden a mantenerse más limpias, curando mejor. Por lo tanto, las heridas en la parte superior requerirán más cuidados y vigilancia.

¿Deben lamerse las heridas?

Siempre ha existido la creencia popular de que la saliva del perro cura las heridas. La verdad es que ésta no posee ninguna sustancia que actúe como un desinfectante natural: lo que hace nuestro auxiliar al lamerse cualquier lesión es, ni más ni menos, que mantenerla limpia. De hecho, las que están fuera del alcance de su lengua se ven rápidamente infectadas y, en muchas ocasiones, colonizadas por larvas de insectos –gusanos– que agravan el cuadro clínico.

Si vamos a cuidar de la herida desinfectándola a diario y, sobre todo, si tiene puntos o cualquier tipo de sutura, no conviene que el perro se lama. Para evitarlo existen varios métodos muy efectivos: desde el capuchón que aísla la cabeza pasando por el bozal hasta un simple vendaje. Si la herida es pequeña y no requiere sutura o no podemos cuidarla debidamente el lamido la mantendrá limpia, aunque, eso sí, tardará más en cicatrizar. JyS

Botiquín básico para cura de heridas

l Desinfectantes: agua oxigenada, povidona yodada y pomada antibiótica/cicatrizante.

l Gasas y vendas de diferentes tipos y algodón.

l Pinzas, tijeras y bisturí.

l Suero de lavado.

l Collares isabelinos para evitar el lamido.

l Bozal en el caso de perros agresivos.


¿Lo compartes?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *