Finaliza la primera fase del proyecto que analiza el papel de la caza en España

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“LA CAZA Y LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA SON PERFECTAMENTE COMPATIBLES SI SE PRACTICA BAJO UNA ESTRICTA PLANIFICACIÓN Y GESTIÓN DEL HÁBITAT”

Una de las conclusiones más importantes de esta primera fase ha sido la consideración de que “la caza y la conservación de la naturaleza son perfectamente compatibles si se practica bajo una estricta planificación y sujeta a una gestión que implique la conservación del recurso en sí mismo y de los hábitats en los que viven las especies cinegéticas como los restantes animales silvestres”. 

11/03/2015 | ONC

ONC_pequeñoLa Oficina Nacional de Caza ha finalizado la primera fase del proyecto titulado “El Potencial del Movimiento Asociativo Cinegético como herramienta de conservación de la naturaleza y de la biodiversidad en España”, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la Fundación Biodiversidad.

En esta 1ª fase, la metodología utilizada ha sido, por una parte, el análisis de la documentación bibliográfica existente, de cara a la obtención de la información necesaria para generar el mayor conocimiento posible del Movimiento Asociativo Cinegético y su papel como herramienta de conservación de la naturaleza y de la biodiversidad en España. Y, por otra parte, se han realizado un total de 60 entrevistas personales en profundidad a representantes del sector cinegético, como los presidentes de las Federaciones Autonómicas de Caza, a representantes de la Oficina Nacional de Caza, con su presidente a la cabeza, Juan Antonio Sarasketa, una de las entidades más representativas de la caza y los cazadores en España; y a algunas de las asociaciones más importantes que trabajan de forma independiente; a expertos y científicos, cerca de la veintena, entre los que se encuentran Juan Carranza, responsable de la Cátedra de Recursos Cinegéticos de la Universidad de Córdoba, Mario Vargas, Dr. en Ciencias Biológicas y profesor titular de Biología Animal de la Universidad de Málaga; Jorge Cassinello, Director del IREC (Instituto en Investigación de Recursos Cinegéticos), Juan Delibes de Castro, biólogo, divulgador y director de un canal de Televisión, periodistas como Israel Hernández, director de la revista “Jara y Sedal”, los expertos en gestión de recursos cinegéticos y doctores en Ciencias Biológicas, Mario Saénz de Buruaga y Florencio Markina, y escritores cinegéticos como Miguel Angel Romero y Eduardo Coca Vita; a responsables políticos y técnicos de la Administración del Estado, entre los que están Miguel Aymerich, subdirector del Medio Natural del Mª de Agricultura y Medio Ambiente, y a José María Solano, asesor del mismo, a directores de conservación de naturaleza y jefes de la Sección de Caza y Pesca de las 17 Comunidades Autónomas; y a representantes de organizaciones ecologistas y conservacionistas, como Carlos Cano de WWF España, y Guillermo Palomero de la Fundación Oso Pardo.

Así mismo, se han hecho cerca de 600 encuestas on line a través de la web del proyecto cazaconservacion.com.

De la documentación analizada, se puede afirmar que el Estado Español es uno de los países europeos con mayor riqueza faunística y natural; y consecuentemente también es uno de los territorios en donde la actividad está más desarrollada y es más abundante. Hay varios datos que ilustran esta afirmación: La superficie y la cantidad de terrenos cinegéticos refleja la gran cobertura que existe en España para la práctica de la caza, en concreto, los terrenos de régimen especial suponen entorno al 80% de la superficie nacional. El número de licencias de caza, que pasó de las 139.918 licencias en 1946, a 1.320.315 en 1995 para descender a 1.157.969 en 2003, y en  2011 a 957.191. A pesar de ese descenso, todavía existe un gran número de licencias de caza, siendo el Estado Español el segundo de la UE en número de licencias de caza, detrás de Francia, Y, otro dato importante es el valor económico que genera la caza, alrededor de 3.000 millones de euros de riqueza al año y 50.000 puestos de trabajo.

En cuanto a conclusiones generales extraídas del análisis de las entrevistas, cabe destacar que hay bastante acuerdo en que la caza y la conservación de la naturaleza son perfectamente compatibles si se practica bajo una estricta planificación y sujeta a una gestión que implique la conservación del recurso en sí mismo y de los hábitats en los que viven las especies cinegéticas como los restantes animales silvestres.

En otro orden de cosas, existe un cierto descontento respecto al papel que juega la Administración en general en el control de la actividad cinegética por parte del sector cinegético. Este descontento se orienta fundamentalmente a la necesidad de mejora del sistema de obtención de las licencias de caza y se reclama una licencia a nivel nacional; se ve necesaria la homologación de métodos de control de predadores en todo el territorio nacional; se debe reconocer la actividad cinegética como una explotación más de los recursos naturales y un derecho de todo ciudadano a ser cazador, al igual que a ser montañero, agricultor, etc.; y asimismo es urgente una Ley Básica estatal, moderna y adecuada a la situación actual, que trace las líneas maestras en las que apoyarse el resto de las legislaciones autonómicas. Por su parte, los expertos y científicos también piden a la Administración que se les tenga más en cuenta y promuevan más la inversión en investigación cinegética de calidad realizada por instituciones independientes (v.g., CSIC, Universidades…).

En relación con el papel que deben jugar los cazadores, se les hacen algunas consideraciones  en que deben de cumplir la legislación a rajatabla, deben de ser los primeros en denunciar posibles infracciones de caza, aunque sean los que cometan el delito compañeros cazadores, no dejar huella de su presencia (vaina de cartuchos…), y adoptar una postura clara en favor de la sostenibilidad, y diseñar y llevar a cabo un plan de concienciación no sólo hacia los relacionados con la caza sino hacia la sociedad en general, ya que si la sociedad no acepta la caza, el futuro mantenimiento de la actividad será muy difícil.

Otra de las conclusiones es la necesidad de incorporar en la caza una gestión de calidad, entendiendo ésta como técnicamente correcta, que incorpore el conocimiento científico y que utilice las herramientas disponibles para la gestión de los recursos naturales.

También se ve necesario establecer un nuevo sistema de diálogo entre el sector cinegético, la administración, los expertos y científicos y las organizaciones conservacionistas, ya que algunos objetivos, como la restauración y el manejo del hábitat es coincidente, una fórmula a la que no son ajenas las especies cinegéticas.

Como perspectivas de futuro, se ve necesario caminar hacia una caza sostenible, para lo cual es necesaria una planificación y gestión correcta, respetuosa con le entorno natural como con otras actividades. La caza abusiva y las medidas de gestión inadecuadas pueden mermar la calidad de las poblaciones, de especies cinegéticas y no cinegéticas, y también la calidad de los hábitats naturales.

También se considera que es necesario reorientar la actividad de los cazadores hacia una mayor concienciación hacia la conservación de la naturaleza y una compresión del significado de caza sostenible, tanto a nivel sostenible como práctico. La caza debe convencer a la sociedad de su compatibilidad y su contribución real a la conservación.

En los próximos días se iniciará la 2ª fase del proyecto, que estudiará las políticas y  prácticas cinegéticas que se están impulsando en España y en otros países europeos, así como recopilará las diferentes visiones existentes sobre la gestión cinegética, que permita redactar una guía de recomendaciones de políticas y buenas prácticas cinegéticas para las distintas administraciones de nuestro país y los diferentes grupos con intereses en la materia, entre ellos el sector cinegético.


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