El lobo deja paso al jabalí en Barbanza

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Pese a contabilizársele más de un centenar de ataques en el último lustro y a que la propia Administración llegó a reconocer la existencia de, al menos, tres colonias estables en los montes barbanzanos, parece que el lobo se ha esfumado por arte de magia.

24/06/2014 | La Voz de Galicia | X. ALVITE / A. GERPE

Al menos, así lo hace pensar el drástico descenso en el número de embestidas al ganado registradas durante el presente y buena parte del pasado año. Otro tanto sucede con su visibilidad por la zona, habitual y confirmada por numerosos vecinos años atrás y, prácticamente, anecdótica en la actualidad. «Non existen, de momento, datos oficiais que o confirmen, pero o certo é que parece como se a colonia se reducise moito ou incluso se desprazase para outros lugares porque non se ve esa actividade que se notaba outros anos por este tempo», apunta, de forma oficiosa, un agente de Medio Ambiente que frecuenta los montes de la zona.

Paradójicamente, y sin relación aparente entre ambos casos, esta bajada en la población de lobos ha traído consigo un incremento importante en la de jabalíes. Especie que acostumbra, incluso, a ser más dañina para los intereses de los agricultores por cuanto, en apenas unas horas, puede echar a perder una cosecha completa de patatas, maíz o cualquier otro producto de huerta.

A la impotencia que sufren los ganaderos al no poder hacer nada para prevenir o paliar los ataques se suma una creciente indignación por el hecho de que la Administración sigue sin hacer frente a los daños causados por el jabalí.

A diferencia del lobo cuya caza, en términos generales, estaba prohibida, el aumento en el número de autorizaciones de batidas para el jabalí puesta en marcha en los últimos años, parece no haber dado el resultado esperado.

Parque natural de Corrubedo

Un ejemplo del malestar creciente es el que tienen los propietarios de parcelas en el parque natural de Corrubedo. La colonia de cerdos salvajes se ha incrementado de forma notable sin que sea posible conseguir autorización para realizar batidas dentro del espacio protegido. Se autorizan fuera, pero es insuficiente.
El dueño de terrenos en el espacio dunar señalaba ayer que actualmente solo dos o tres propietarios, entre los que se incluye, siguen cultivando: «O resto fórono deixando e aquilo está todo a monte». El jabalí arrasa con cualquier tipo de terreno, incluidas las praderías, afirma este agricultor de Oleiros. En Sirves, por ejemplo, puede verse a pie de carretera una finca llena de marcas de este mamífero.

Otro de los problemas a los que se enfrentan los titulares de fincas son las trabas burocráticas: «Eu fun ao parque porque quero poñer malla cinexética, que pagarei do meu peto, e dixéronme que teño que facer un proxecto e mandarllo a Medio Ambiente para que o autoricen. Todo son papeis e trabas».


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