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Los animales salvajes acaban habituándose al ser humano en aquellos lugares donde el turismo de naturaleza es más frecuente, lo que acaba desnaturalizando su conducta haciéndolos vulnerables para otros predadores.

14/09/2015 | Redacción JyS

Foto: shutterstock.com
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Un estudio publicado recientemente por la Universidad de Cambridge demuestra que en los safaris organizados en algunos países de África, donde los turistas se pueden poner al lado de animales como leones o antílopes de muy distintas especies, los perjudican ya que se producen cambios en sus comportamientos derivados de ese contacto con humanos.

Al marcharse los turistas y sus guías, estos animales que han sido expuestos a la interacción con humanos se vuelven más débiles y vulnerables a otros depredadores. La investigación ha reflejado cómo el ecoturismo es un negocio muy floreciente. Se estima que a comienzos de año las visitas a parques nacionales y reservas naturales en todo el mundo aumentaron a 8.000 millones. Y lo más sorprendente es que de los 520.000 millones de euros generados en beneficios, apenas 10.000 millones se destinan a conservación e investigación, un porcentaje muy escaso para el precio que puede estar pagando la fauna, según el informe.

“El porcentaje de dinero del ecoturismo que repercute en la conservación de la naturaleza es muy escaso”

Un grupo de investigadores de EE.UU., Francia y Brasil han estado investigando sobre los cambios fisiológicos y conductuales que experimentan las especies expuestas a la interacción con humanos, y a sus propias investigaciones le han sumado estudios previos sobre la materia. El resultado es abrumador, ya que han encontrado, según relata el diario El País, un proceso de aculturación que se asemeja al que sufren los animales domésticos o residentes en zonas urbanas: estos animales se vuelven confiados.

Foto: Ostill / Shutterstock.com
Foto: Ostill / Shutterstock.com

En el proceso de domesticación que se ha llevado a cabo a lo largo de la historia de la humanidad lo que ha primado han sido los genes más dóciles para con los humanos, y se ha buscado la productividad, rebajando la agresividad y el miedo de animales salvajes hacia las personas. Estos factores los han sabido aprovechar otros depredadores para acabar con ellos y precisamente es lo que se está produciendo con los animales que forman parte de esos recorridos donde los turistas se fotografían con ellos e, incluso, los llegan a alimentar.

Otras investigaciones demuestran además que no hace falta demasiado tiempo para cambiar la conducta de un animal salvaje. En 1999 se llevó a cabo otro estudio donde el 80% de los zorros que se analizaron terminaron siendo más dóciles y perdieron algunas de sus características principales que les hacen sobrevivir en el medio, como las orejas erguidas y la larga cola. Por sorprendente que parezca ambas se modificaron durante el estudio.

Por otro lado se ha constatado que el contacto con humanos reduce las respuestas de huida ante posibles amenazas, pero además la presencia de personas hace que los animales se confíen más ante la ausencia de depredadores que sí huyen de la gente.

Los animales salvajes se vuelven vulnerables

El estudio principal en el que se basan estas líneas, publicado en la revista científica Trends in Ecology & Evolution, sostiene que los animales sometidos a estas actividades se están volviendo más confiados, tanto con los depredadores como con los furtivos. Según recoge El País, Daniel Blumstein coautor del estudio asegura que: “Sabemos que el aumento de visitas de los humanos lleva a algunas especies a tolerarlos y comportarse de maneras que sugieren que se han habituado a nuestra presencia. También sabemos que en algunos casos, se habitúa deliberadamente a los animales salvajes para elevar las oportunidades para el turista, como hemos visto con los grandes simios, chimpancés y gorilas en varios lugares de África. Y sabemos que estos simios acaban siendo más vulnerables a los furtivos”.

Foto: Maciej Bledowski / Shutterstock.com
Foto: Maciej Bledowski / Shutterstock.com

A nivel hormonal, esta habituación al ser humano se podría traducir en un grado menor de alerta que se puede verificar con los niveles de cortisol que se produce en los organismos de distintas especies, aunque hasta ahora se han encontrado resultados contrapuestos, ya que unas especies sí aumentaban sus niveles de esta sustancia ante la presencia humana mientras que otras no. En palabras del principal autor del estudio, Benjamin Geffroy de la Universidad Federal de Mato Grosso en Brasil a El País: “Incluso desde el punto de vista de las especies, parece que los resultados dependen mucho de la duración de las visitas turísticas. Por ejemplo, los gorilas salvajes habituados desde hace tiempo a la presencia humana tienen menos corticoides en sus heces que los habituados recientemente. Sin embargo, los gorilas no habituados presentan niveles menores que los habituados. A primera vista puede parecer un sinsentido, pero lo que debemos tener en cuenta es que, sea cual sea la especie, la presencia humana provoca cambios en el estado fisiológico normal de los animales”.

En algunos casos se habitúa deliberadamente a los animales a la presencia humana para aumentar las posibilidades del turista

Para finalizar, el estudio deja sin especificar dos incógnitas en las que los investigadores siguen trabajando. Una tiene que ver con la transmisión de estas conductas más dóciles y confiadas y la otra con la habituación de los animales salvajes a las personas y su reducción del nivel de alerta. Blumstein teme que sí se está produciendo: “El proceso de domesticación animal descansa tanto en la doma como en la selección para crear animales que convivan mejor con nosotros. En las áreas urbanas, los animales se comportan de forma diferente de las rurales y, en determinadas especies, los científicos han encontrado evidencias de que la selección natural en curso explica algunas de estas diferencias. No sabemos el grado en el que el ecoturismo puede estar provocando estos cambios en la vida salvaje pero sospechamos que lo puede hacer si el contacto se mantiene con una duración e intensidad apropiada”, aclara al citado diario.


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