El arrui, para quien quiera cazarlo

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El arrui puede morir de éxito: el duro muflón del Atlas ha sido capaz de superar las difíciles condiciones climáticas y geográficas del centro de la Región, y también de reponerse después de una epidemia de sarna que redujo su población en un 90% entre los años 1992 y 1994, pero finalmente doblará los cuernos ante la controversia social provocada por su expansión incontrolada fuera de Sierra Espuña, donde este ungulado exótico fue introducido en 1970 con fines cinegéticos.

06/07/2014 | La Verdad | MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Además de las protestas por daños en cultivos y de las dudas que genera su condición de especie alóctona, la Comunidad Autónoma alega ahora que carece de recursos para mantener en condiciones óptimas una reserva de caza que califica como «deficitaria» y que incluso se plantea suprimir. O ceder su gestión. El objetivo de la Administración regional se resume en esta frase de la subdirectora general de Medio Natural, Inmaculada Ramírez Santigosa: «Que se responsabilice del arrui quien quiera cazarlo». Este nuevo planteamiento se trasladó hace un mes a los agentes sociales afectados durante una reunión en la que se presentaron las directrices que marcarán el futuro modelo de gestión para este polémico animal, originario del norte de África.

Desequilibrio poblacional: pocos machos y trofeos más pequeños

Porque, aunque la Comunidad Autónoma no lo verbaliza, asume que no ha gestionado bien el arrui a lo largo de estas cuatro décadas. Prueba de ello es que ya se le localiza en unas 70.000 hectáreas del centro, el oeste y el Noroeste de la Región –de las sierras de Lorca saltó a la provincia de Almería–, donde compite con otros ungulados, daña la flora autóctona e invade fincas privadas y explotaciones agrícolas. Una presencia cada vez más notoria y controvertida, incluso en puntos tan lejanos de su núcleo original como el Altiplano, donde ya ha sido visto. Además, la calidad de los trofeos ha empeorado, como puso de manifiesto en un artículo científico el experto Jorge Cassinello, técnico del CSIC y director del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos: la longitud de los cuernos disminuyó un 10,9% –desde 73,7 cm a 65,7 cm– en un periodo de once años estudiado entre 1980 y 1991. Medio Ambiente admite también un acusado desequilibrio poblacional, con predominio de las hembras.

Presupuesto ‘doméstico’: 150.000 euros para medidas urgentes

La pregunta entonces es: ¿por qué se actúa tan tarde? La directora general de Medio Ambiente, Encarna Molina, prefiere no mirar al pasado e insiste en que no hay «una razón concreta» y sí una acuciante «falta de medios» que obliga a reducir drásticamente las poblaciones de la pieza de caza que durante años se ha ‘vendido’ como un atractivo turístico añadido de la Región, y protagonista además de una estrategia cinegética que la Administración regional encargó a una consultora externa pero que no llegó a concretarse.

«Cuando tomé posesión del cargo me plantearon una serie de prioridades y el arrui era una de ellas», explica Encarna Molina. Con un presupuesto ajustado para una actuación tan ambiciosa, la directora general señala que se procederá «como en una economía doméstica»: día a día y comenzando por lo más urgente. El primer paquete de medidas se ha valorado en unos 150.000 euros, e incluye varios contratos externos: para hacer un seguimiento de la especie en toda la Región, para prestar labores de apoyo a los tres celadores de la reserva de caza en agosto y septiembre y para elaborar el plan de gestión, posiblemente a cargo de las universidades de Murcia y Miguel Hernández (Elche).

El futuro de la especie: en cotos y erradicado en zonas libres

Mientras tanto, en Sierra Espuña han sido abatidos ya más de 700 arruis desde el mes de abril y se ha suspendido la actividad cinegética hasta que se alcance la cifra de 300 ejemplares, el número máximo que marca el Plan de Ordenación de Recursos Naturales del parque regional, pese a que se han alcanzado cifras cercanas a los 2.000 animales – el último censo oficial señalaba la presencia de 1.400–. El grupo de trabajo creado para hacer seguimiento de estas medidas de choque se reunirá de nuevo en septiembre para hacer balance, y a partir de octubre se realizará un nuevo recuento.

¿Qué futuro le espera al arrui en la Región, donde ha conquistado nuevos territorios sin freno y ha podido taponar el avance de la autóctona cabra montés? La Dirección General de Medio Ambiente tiene claro que solo podrá estar en unos espacios determinados, que definirá más adelante el plan de gestión del ‘Ammotragus lervia’ pero que se localizarán seguramente en Sierra Espuña y zonas adyacentes. Fuera de estas áreas de confinamiento –la reserva de caza, si se mantiene, y los cotos–, el muflón del Atlas será erradicado.

Los números del muflón: solo se caza el 30,7% de lo autorizado

El nuevo paradigma para el arrui supone implicar al máximo en su gestión al sector cinegético, una vez asumido el déficit de la reserva, cuyos ingresos directos por caza de animales –84.321 euros en la temporada 2009-2010; 100.590 en 2010-2011; 75.315 en 2011-2012;y 77.161 en 2012-2013– quedan muy lejos de los gastos: un mínimo anual en mantenimiento de 20.000 euros, más los salarios de celadores, agentes medioambientales y técnicos de caza, según datos de la Comunidad Autónoma. Se busca «que el modelo sea sostenible; es decir, que genere riqueza o que al menos no cueste dinero», insiste Inmaculada Ramírez.

Los datos oficiales indican también que se han cazado muchos menos arruis de los autorizados por la Administración: durante las tres últimas temporadas se dieron permisos para abatir 2.336 cabezas, pero solo se cobraron 718. Es decir, quedaron 1.618 ejemplares sin cazar –el 30,7%–. Sin embargo, el presidente de la Federación de Caza de la Región, José Antonio Moreno, en un artículo reciente publicado en ‘La Verdad’, achaca la explosión demográfica del arrui, que se ha «disparado muy por encima de los 1.400 ejemplares en Sierra Espuña», a una política de concesión de autorizaciones de caza «excesivamente conservadora y tacaña» por parte de la Administración regional. En el caso de los permisos por daños, Medio Ambiente asegura que se conceden todos los que se piden.

En adelante, la Dirección General de Medio Ambiente quiere que los gestores de los cotos asuman parte de la responsabilidad en los problemas que causa este gran herbívoro: «Todo se carga a la Administración», se lamentan la directora general y la subdirectora de Medio Natural, quienes consideran que se producen más quejas por escrito y en los medios de comunicación, de organizaciones agrarias y de propietarios, que partes de daños demostrables. En los dos últimos años solo se han recibido dos reclamaciones concretas, además de varias quejas por escrito del sindicato COAG y la asociación de propietario Fapen y de vecinos de la pedanía de Gebas. Medio Ambiente sí reconoce, sin embargo, que este año han aumentado las comunicaciones verbales, lo que se achaca a la sequía –que empuja a los arruis a bajar del monte a los cultivos–.

¿Perjudica la biodiversidad? Se estudiará la afección a la flora

Otro cambio importante es que «la conservación de la biodiversidad estará por encima de la caza», insiste Inmaculada Ramírez, un supuesto en teoría elemental tratándose Sierra Espuña de un espacio protegido pero que hasta el momento se había descuidado en opinión de las asociaciones ecologistas, que llevan años exigiendo su erradicación. Los conservacionistas apoyan sus críticas en que, por ejemplo, la Administración regional nunca ha hecho un estudio sobre la afección a la flora protegida –en La Palma, donde también fue introducido el arrui, sí existen, con resultados muy negativos–. Ahora sí se va a realizar, al mismo tiempo que también se investigará el posible efecto positivo de la especie –como la depredación de las carroñas por parte del águila real, algo que está documentado–. En cualquier caso, la subdirectora de Medio Natural advierte de que «una Sierra Espuña sin arrui es imposible» puesto que, ocurra lo que ocurra con la reserva de caza, la especie seguirá presente en los cotos, aunque bajo unas directrices de gestión dictadas por Medio Ambiente y la tutela de la dirección del parque.

¿Es posible erradicarlo? Andalucía no pudo, Valencia lo intenta

La Comunidad Valenciana publicó el mes pasado una orden para controlar las poblaciones de arrui en el que exige la implicación de los titulares de los cotos para erradicarlo en una amplia zona que comprende las provincias de Castellón y Valencia completas y parte de Alicante. Andalucía ya lo intentó antes, aunque solo ha conseguido dispersar la especie, que ahora está presente en un espacio más extenso que antes de intentar su eliminación. Hay estudios científicos que cuestionan la posibilidad de que pueda lograrse la extinción de un animal tan arraigado en el territorio.

En cuanto al carácter conquistador del arrui, hay expertos que lo ponen en entredicho: un consultor ambiental que hace un seguimiento biológico de la especie desde hace años sostiene que la expansión de la cabra montés ha sido mayor que la del muflón del Atlas en la última década.


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