Cómo entrenar a tu perro para el pisteo

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Desafortunadamente, no siempre es fácil recuperar una pieza herida. Quizá el tiro se queda trasero o alto y deja de ser certero. Puede que no deje demasiado rastro de sangre que seguir. Pero hay un elemento fundamental que nos puede ayudar para no perder reses heridas, y no es ni más ni menos que un perro bien entrenado para el pisteo.

04/12/2015 | Redacción JyS

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Foto: Shutterstock.

Cualquier perro, sin importar su raza o tamaño, dedicándole unos minutos cada día durante un mes puede ser entrenado para pistear animales heridos. El truco está en entrenarle para seguir el rastro de la sangre no de los animales. No queremos que el perro siga el rastro de cualquier animal de la especie que buscamos sino en concreto el que hemos dejado herido.

Hay que empezar el entrenamiento enseñando al perro comandos básicos como “Despacio” o “Quieto”. Es esencial poder controlar a tu perro en el monte. Una vez ha aprendido los mandatos básicos es hora de entrenar sobre el rastro de sangre.

Puedes entrenarlo con reses recién abatidas, pero también puedes guardar un pequeño tarro de sangre (de ciervo, corzo, jabalí…) en el congelador y sacarlo un día antes de usarlo para que se descongele. La mejor opción es la segunda, ya que te permite poder enseñar al perro un tiempo antes de que empiece la nueva temporada, así cuando arranque el perro estará más que preparado para pistear reses.

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Foto: Shutterstock.

Para comenzar el entrenamiento deberás verter sangre a lo largo de unos 200 metros en zigzag. La primera vez la sangre deberá ser más abundante dado que el perro está menos preparado, pero según vaya avanzando el entrenamiento el rastro podrá constar de apenas unas gotas cada 5 o 10 metros.

Las primeras veces será conveniente que ates al perro con una correa que no sea excesivamente larga para poder controlarlo sobre el rastro. Mantenlo tranquilo y acarícialo cada poco tiempo a la vez que le hablas para animarle a continuar.

Permítele que huela la sangre. Si tienes que llevarle tú la nariz hasta la sangre, hazlo, que no te importe, no pasa nada, pero cuidadosamente. Repite la palabra “busca” varias veces, así con el tiempo será capaz de asociar la palabra con el olor de la sangre. Déjale que siga el rastro mientras tú controlas el paso, no le dejes correr. Al principio es mejor que vaya despacio hasta que asimila el aprendizaje.

Al igual que cuando se inicia a un niño en la caza, no debes dejar que el perro se aburra con la experiencia. Si se aburre no querrá volver e intentarlo de nuevo. Tan pronto como el perro muestre signos de cansancio o tedio, para por esa jornada.

El perro debe saber cuando ha alcanzado el final del rastro durante el entrenamiento. Empapa un trapo en sangre para simular la pieza muerta y sitúalo al final del rastro. Cuando lo encuentre, recompénsale. Así sabrá que estás contento con el trabajo que ha realizado y lo volverá a hacer en otras ocasiones.

Trabaja con el can 15 minutos al día durante un mes. Al final del mes, el perro estará listo para seguir un rastro con solvencia. En dos meses con este entrenamiento estará tan cerca de la perfección como tú habías planeado. Cuando tu perro ya sea capaz de seguir la sangre no dejes que lo olvide y entre temporadas entrena con él.

Una vez que ha empezado a seguir el rastro marcado, si empieza a moverse en direcciones erróneas o para de oler el suelo es que ha perdido el camino. Introdúcele de nuevo en el rastro y empieza de nuevo a seguirlo, ayúdale y anímale. Si empieza a ladrar o gruñir es que la pieza se encuentra cerca. Ten cuidado, pudiera ser que el animal estuviese vivo todavía así que será mejor que vayas preparado para poder rematarlo sin sufrimiento.

Cuando estás cazando asegúrate de que tu perro está bien cuidado. Puedes llevar una cama para él en el coche de manera que pueda tumbarse mientras tú cazas. Es muy importante también llevar agua, ya que después de una amplia caminata acabará sediento. Siguiendo estos consejos el perro actuará de mejor manera a la hora de trabajar.

 


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