Los ciervos que siguen recordando las fronteras de la Guerra Fría

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En 1989 caía el Muro de Berlín, la Guerra Fría tocaba a su fin. Lo mismo pasaba en la frontera entre la antigua Checoslovaquia y Alemania, donde se encontraba una valla electrificada. Pero aún hoy sigue separando estos territorios, al menos para los ciervos rojos que viven a ambos lados.

12/8/2016 | Redacción JyS

La valla electrificada que separó Checoslovaquia y Alemania durante la Guerra Fría se levantó para evitar que los desertores escaparan del país germano, pero no sólo separaba personas. Durante décadas, los ciervos rojos que vivían a un lado y a otro no cruzaron la frontera por la barrera que se lo impedía. Lo extraño es que ahora tampoco lo hacen.

Actualmente, varios rebaños habitan a ambos lados de la antigua línea de separación, pero cuando se acercan a ella, se dan la vuelta. Y eso a pesar de no haber conocido la barrera.

Según publica el diario Wall Street Journal, un proyecto llevado a cabo por el Parque Nacional de Baviera, en Alemania, siguió el rastro de estos grupos durante siete años. Para ello colocaron de collares GPS a varios ejemplares. De este rastreo obtuvieron un curioso resultado: sólo dos ejemplares cruzaron de un país a otro, y se quedaron. Un ciervo alemán al que llamaron ‘Florian’ y otro checo al que llamaron ‘Izabel’ fueron los ‘aventureros’.

Los investigadores aún se preguntan cómo es posible que, después de casi 30 años, la ‘barrera’ siga provocando este efecto, ya que estos animales tienen una media de edad que ronda entre los 10 y los 15 años, y por tanto no es posible que recordasen la barrera.

La hipótesis más aceptada entre la comunidad científica es que las crías, al acompañar durante su primer año de vida a la madre, aprenden dónde pueden ir y dónde no. Y así se habría desarrollado un comportamiento que aún hoy perdura.


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