Censos de verano ¿Cuántos animales hay en mi coto?

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Censos de verano

El estío es la mejor época para conocer el estado de los habitantes de nuestro coto y así poder llevar a cabo la gestión más adecuada. Tan importante como conocer la densidad de las poblaciones es saber su proporción de sexos, edades, áreas de distribución y mortalidad natural. Te contamos cómo realizar tu propio censo.

Texto: Leopoldo del Valle Yanguas / Fotos: José David Gómez

 censos de verano

[dropcap]E[/dropcap]l verano, en nuestro ambiente mediterráneo, es una época crucial para la caza. Todas las especies condicionan sus hábitos en función de las limitaciones que impone el estío y a menudo nos vemos obligados a intervenir consecuentemente. Tener una densidad de ungulados ajustada a la capacidad de carga que el monte ofrece en este momento es fundamental para la sana proliferación de la mayor: si sometemos a la finca a una densidad superior de la que puede soportar mandaremos al traste tanto al monte como a nuestra querida caza, ya que ambos van de la mano. Tan importante como conocer la densidad es conocer la proporción de sexos de las poblaciones cinegéticas, clases de edad, su área de distribución en la época desfavorable y la mortalidad natural que sufren. Estos conocimientos nos revelarán datos necesarios para tomar las medidas de mejora oportunas y nos indicarán cuánto y cómo debemos cazar para conseguir mantener en nuestro coto una población saludable y sostenible. Por esta razón, los censos, o mejor dicho, las estimaciones del tamaño de la población, se hacen necesarios y fundamentales para lograr llevar a cabo una gestión adecuada y lógica, siendo el verano la mejor época para realizarlos.

Contando cérvidos

[dropcap]E[/dropcap]l conteo de gamos, ciervos o corzos se hace relativamente sencillo gracias al empleo de ‘métodos de distancia’ y ‘transectos lineales’. Éstos se basan en el estudio de las funciones de distribución de las probabilidades de detección de los animales a lo largo de unos transectos lineales predefinidos. Permiten obtener acertados resultados en fincas abruptas o con gran heterogeneidad del hábitat y con especies cuya detectabilidad es complicada. No importa que un porcentaje de la población no sea avistado; de hecho, la diferencia de detectabilidad es lo que hace que el método funcione.

Cómo trazar los transectos

[dropcap]P[/dropcap]ara llevar a la práctica estos tipos de censos nos apoyaremos en el popular y contrastado programa informático Distance. Comenzaremos por tener una idea básica del territorio y pasaremos a trazar sobre el mapa los transectos que posteriormente recorreremos. Éstos deberán atravesar el mayor número de tipos de hábitat o vegetación posible, recorriéndose como mucho en unas tres horas. Por ejemplo, si nuestra finca es una dehesa con manchas de monte cerrado y cuenta con pinares de repoblación lo ideal sería trazar los transectos de modo que cruzaran estos tres tipos de hábitat. censos de veranoProcuraremos, en la medida de lo posible, que sean los propios caminos, ya que los recorreremos en coche a una velocidad no superior a 20 kilómetros por hora –parando en cada avistamiento para la toma de datos–, con un mismo número de personas en cada salida y preferentemente por la noche, con la ayuda de un foco. El número de personas será, cómo mínimo, tres: el guarda, sin el cual estaremos literalmente perdidos, conducirá el todo-terreno, preferentemente de tipo pick-up; dos irán en la parte de atrás, uno foqueando y midiendo la distancia a la que son detectados los individuos así como el ángulo que forman con la dirección de avance; y otro, provisto de linterna de cabeza, bolígrafo y plantillas, anotando sobre éstas los datos que su compañero le ‘canta’ en cuanto a la distancia a la que se ha detectado el individuo o grupo y clase de edad de los componentes y sexos –por ejemplo, un ciervo adulto, tres ciervas adultas, tres cerrajas o ciervas sub-adultas o del año pasado y dos chotos–.

Qué datos recoger

[dropcap]T[/dropcap]endremos, por tanto, la siguiente clasificación: macho o hembra, adulto, joven –vareto o cerraja– y del año –choto–. La distancia será la global del grupo y se hará una medición al conjunto con un medidor óptico. Es necesario anotar también los grados que forma la dirección hacia donde hemos medido con la línea de avance. Esto nos permitirá hallar la distancia perpendicular, que es la que hay que tener en cuenta. Lo solucionaremos llevando sujeto a la pick-up un transportador de ángulos, cuanto más grande mejor, donde el 0º lo dirigiremos hacia el motor y el 90º hacia la perpendicular, a ambos lados. En cada parada pondremos el cuentakilómetros del coche a cero para anotar también la distancia recorrida. Este método nos permite censar simultáneamente distintas especies de ungulados, por lo que podríamos aplicarlo al mismo tiempo sobre ciervos, gamos y corzos, aunque con este último la cosa se complica.

[dropcap]P[/dropcap]ara que el método sea efectivo el número de observaciones deberá ser, al menos, de entre 60 y 80 individuos. También es conveniente que el método sea ejecutado siempre bajo condiciones similares de meteorología y por las mismas personas. Para minimizar la posibilidad de error recorreremos los transectos dos veces en dos salidas consecutivas y en las mismas horas, una empezando en A y acabando en B y otra desde B hasta A. Compararemos entonces los resultados obtenidos. Se trata de un método rápido y sencillo que asegura además la tranquilidad de la caza. Podemos descargarnos gratuitamente el software Distance en la web www.ruwpa.stand.ac.uk/distance/. Seguiremos los sencillos pasos que nos marca el programa, introduciendo los datos de campo recopilados donde nos lo indique. El programa está en inglés, por lo que si el idioma es un inconveniente nos puede ser de ayuda cualquier diccionario en línea –como www.wordreference.com–.

Conteos de jabalí y muflón

[dropcap]E[/dropcap]n el caso de estas especies resulta más interesante y cómodo contar los grupos familiares. Lo podemos hacer mediante conteo directo en comederos y charcas o bien por batidas de censo. Para el primer caso es aconsejable fabricar un puesto elevado sobre una encina o situarse de manera que, sin ser localizados, podamos observar con claridad, sirviéndonos de unos prismáticos, los animales que se aproximan a la charca o comedero. Los muflones lo tomarán al atardecer, pero en el caso de los jabalíes debemos aprovechar las noches de luna: como si hiciéramos una espera, nos pondremos en el puesto al atardecer y permaneceremos en él hasta bien entrada la madrugada. El empleo de cámaras de fototrampeo es otra opción bastante interesante que nos dará una idea de qué y cuánto entra al comedero.

conteo de jabali[dropcap]P[/dropcap]ara las batidas de censo deben seleccionarse manchas bien delimitadas y rodearlas como si de una montería se tratase. Los puestos estarán separados entre 50 a 200 metros, según las características de la mancha, de forma que los avistadores puedan contar las reses sin problemas y procurando no contar la misma varios puestos consecutivos. Se corregirá este error anotando la hora exacta a la que se avistó el animal y la dirección que llevaba. Para dar la mancha sustituiremos los perros por personas, separadas unos 20 metros, y como en un ojeo la línea de batidores avanzará hacia la línea de observadores. El inconveniente de este método es el gran número de personas que se requiere para llevarlo a la práctica, por lo que si no es totalmente necesario o si por la extensión del terreno resulta muy complicado realizarlo, sería más adecuado recurrir a las batidas y monterías reales para obtener los datos. Facilitaremos al secretario o al propio montero una cartulina donde anote las reses que ha visto, las que ha tirado y las cobradas. Esta técnica también es aplicable al corzo, teniendo en cuenta que es una especie muy territorial que no suele abandonar su mancha, dando vueltas sobre ella.

Conteos de cabra montés y arruí

conteo de cabra montes[dropcap]P[/dropcap]ara los ungulados de montaña la cosa es relativamente más sencilla, pues aprovechan el estío para ocupar las cotas más altas en busca de frescor y pastos verdes. En las cumbres los árboles y el matorral escasean, por lo que con unos prismáticos o con unos potentes monoculares nos resultará sencillo catar el monte realizando un conteo directo del total de la población. Los mejores momentos del día para censarlas serán el amanecer y el atardecer, por lo que muy probablemente tengamos que hacer noche en la sierra para cumplir con este cometido. El método de los transectos lineales también lo podemos aplicar con estas especies, pero esta vez lo puede realizar una sola persona, a pie y durante las horas de sol. Los datos a tomar serán similares, es decir: macho o hembra, joven o adulto, distancia de avistamiento y ángulo que forma con respecto a la línea de avance.

[dropcap]E[/dropcap]xisten otras técnicas para estimar el tamaño de nuestra población cinegética, como son los índices de abundancia, que trataremos en otro reportaje. Mucha suerte y, como siempre en cuanto a campo se refiere, mucha paciencia. ¡Despacito y con buena letra! JyS


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