Caza menor en Canadá

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Los pavos de Agustín

Os presentamos una nueva sección a través de la cual recorreremos algunos rincones del planeta de la mano de cazadores de a pie, como vosotros, que nos abrirán las puertas de sus cotos para contarnos cómo es la caza en su país. Arrancamos con Agustín, que nos lleva a cazar pavos salvajes en Ontario, Canadá.

Texto y fotos: Agustín F. Pestana

cazando pavos en Canadá[dropcap]C[/dropcap]ada 25 de abril tiene un significado muy especial para mí. Es la fecha en que que se abre la temporada primaveral del pavo silvestre, la misma en que conocí a Erwin –la más preciada amistad que me ha regalado la caza, convertido en mi mentor y casi un padre–, y el día que cacé mi primer ejemplar. Una modalidad que en esta época del año se convierte en un doble juego, del escondite para los cazadores y de conquistas y amoríos para los cazados.

La jornada de caza comienza muy temprano, cuando las estrellas aún cuelgan del firmamento. En apenas 30 minutos llegamos hasta el escenario, un bosque de aproximadamente 50 hectáreas de suaves colinas, pequeños valles y llanos. Corrientes de agua como pequeños hilos que se enredan entre los cedros y una pequeña laguna adornan esta floresta rica en flora y fauna. Nos acaba de abandonar el invierno y los únicos verdores son los de las coníferas. Los arboles de hoja caduca no se vestirán de este color hasta mediados de mayo.

Después de aparcar nuestros vehículos, ocultos en la semi oscuridad del alba, nos vestimos de camuflaje, incluidas cara y manos. Evitamos el rojo, azul y blanco, pues estamos en plena temporada de celo y estos son los colores más vivos para la retina de los pavos macho. Desenfundamos y retiramos los seguros de gatillos de nuestras escopetas, las cuales, por ley, no pueden ser de un calibre menor al 20 ni mayores del 10 en este tipo de caza. Además, deben tener una capacidad máxima para sólo tres cartuchos de perdigones del 4, 5, ó 6.

Se cazan con reclamo

Para localizar los pavos utilizamos sonidos similares a los de los búhos o los cuervos y a los que, desde lo alto de sus perchas, pueden responder los machos. De esta manera se planifica el rececho, a unos 100 metros más o menos. Me suelo situar en lo alto de una colina, desde donde puedo asomarme a un llano de 200 hectáreas donde se cultiva heno para el ganado. Abajo, una línea de árboles limita con el prado. Me gusta situarme aquí para reclamar, ya que me permite una mayor visión de cuanto sucede. Si no hay respuesta trepo hasta lo más alto de la colina, donde preparo la emboscada a los pavos con señuelos de hembra y, en ocasiones, de machos jóvenes.

cazando pavos en CanadáAunque su cerebro no está muy avanzado, sus sentidos del oído y la vista están muy desarrollados: su ángulo de visión es de casi 270 grados y es capaz de divisar el peligro a una distancia de más de 500 metros. Debido a esta gran agudeza visual, el cazador debe poner en juego su capacidad para permanecer inmóvil y mimetizarse con el entorno: para ello suelo utilizar pantallas que fabrico con ramas que me ayudan a ocultarme.

La llamada

Esta especie es muy ‘conversadora’, y con la ayuda de reclamos imitamos las llamadas de las hembras con la esperanza de que los machos respondan. Con un ‘vocabulario’ muy extenso, algunos de sus sonidos son comunes para ambos sexos, pero el gobel gobel gobel es único de los machos, por lo que es perfecto para atraer a posibles rivales. En ocasiones denotan tranquilidad, otras celos, alarma… o tan sólo quieren decir «ven que estoy lista para aparearme».

Con los primeros rayos de sol se despereza la mañana: desde los árboles, los pavos estiran sus alas y la alharaca de los Toms y Jakes –los nombres que aquí se le da a los machos adultos y a los jóvenes, respectivamente– reverbera en el bosque y en el llano. Nuestros corazones se aceleran. Mucha de la fauna hace también su entrada en escena: ardillas negras, rojas y grises que pululan en busca de bellotas y nueces, ciervos que regresan al trote a sus lugares de descanso, lobos y coyotes que también pretenden sustento… Aves como cuervos, gorriones, azulejos y, para nuestro deleite, alguna que otra rapaz aparecen en los cielos con su alegría matutina.

cazando pavos en CanadáSentados en el suelo, con nuestras espaldas apoyadas contra un ancho tronco que nos sirve de protección, tratamos de resistir al sueño que en ocasiones nos llega a vencer. Es sólo un instante. Al abrir los ojos la adrenalina reactiva mis constantes vitales cuando diviso en el horizonte un pavo que viene a explicarle un par de conceptos a supuesto ‘joven pretendiente’ que ha osado tratar de conquistar a una de sus hembras. Es el momento de alzar la escopeta muy lentamente y apoyarla en las rodillas. Es ahora, ante la presencia de la presa, cuando la fiebre de gatillo se apodera de ti. A esta distancia cualquier movimiento brusco puede arruinar la jornada. Hay que esperar. Calculo que necesitará unos 20 minutos para recorrer los 200 metros que nos separan…

El desenlace

Cuando se detiene a unos 25 metros le apunto a la base del cuello cercana al cuerpo: es la parte de su anatomía más vulnerable… y así no va al horno relleno de perdigones. La emoción y la adrenalina no me permiten recordar si he escuchado el disparo. Ha sido un tiro lo suficientemente certero que le impide volar o correr. La ética me obliga a minimizar su agonía y dolor. Necesito un segundo disparo, éste más efectivo. El aleteo y pataleo dan fe de su muerte.

cazando pavos en CanadáEn la celebración por el éxito desbordo ego, alegría y orgullo. Evalúo el trofeo: ejemplar de unos dos años, 12 kilogramos, barba de 15 centímetros, espuelas de cinco e impresionante plumaje. ¿Qué mejor regalo para mi esposa en su cumpleaños? Las figuras oníricas del bosque se asoman a manera de felicitaciones. Erwin toma las inexcusables fotografías. Procedemos a colocarle el sello reglamentario y marcamos la fecha y hora de su caza. Después hay que llevarlo a las oficinas del Ministerio de Recursos Naturales, donde será pesado y registrado. Se deben pagar los respetos al creador de tanta belleza así como hicieron los nativos de estas tierras. Se ha cerrado el círculo.

Lo que comenzó con las primeras huellas halladas en la nieve de enero acaba de concluir. Mi cuerpo está cansado por el madrugón y por haber cargado con este pavo durante casi un kilómetro. Ya en casa, mi esposa me espera con el agua hervida para desplumar y desollarlo. Otra hora más de trabajo… no veo el momento de recuperar el sueño…

Un recuerdo imborrable

Han pasado más de cinco años de aquel bello día, pero aún recuerdo todo lo narrado. Cuando llevo a mis hijos a explorar les cuento una y otra vez dónde y cómo sucedió. Siempre hay detalles que no les había mencionado antes… «Ya lo sabemos papi, ya nos lo contaste», me responden ellos. Creo que llevan mi herencia genética-cinegética. Entretanto, Erwin y yo hemos seguido acumulando aventuras de caza y largas conversaciones, y hemos agregado un nuevo miembro a nuestro grupo de caza: Felipe.

¿Cómo se regula la caza?

La caza en Canadá, y específicamente en Ontario, está sujeta a normativas basadas en estudios ecológicos, biológicos y éticos cuyo objetivo es preservar las especies para el futuro. Estas regulaciones deben ser acatadas por todos los cazadores. La caza del pavo, protagonista de este relato, no puede ser la excepción.

Requisitos para cazar el pavo

Aparte de las normativas generales de caza, la del pavo tiene otra serie de regulaciones. Todo cazador debe asistir a un seminario formativo y, al final del mismo, superar un examen acerca de la biología y comportamiento de esta especie y sobre la seguridad y el tipo de arma permitido para su caza. Por ejemplo el rifle no está permitido, ni siquiera el calibre .17; las flechas deben tener, al menos, dos hojas cortantes y ser más grandes de una pulgada.

El horario para su caza va desde media hora antes del amanecer hasta las 19:00 horas. El cazador sólo puede optar a dos sellos –precintos– durante la cacería primaveral y sólo se pueden abatir machos, pues las hembras están empollando la próxima generación; en la otoñal se pueden cazar ambos sexos, pero un solo ejemplar. La cacería primaveral va desde el 25 de abril hasta el 31 de mayo. Sólo algunas municipalidades permiten esta caza en domingo.

Una especie recuperada

En Norteamérica exiten cinco subespecies de pavo silvestre: Osceola –o Florida–, Río Grande, Merriam’s, Gould y Eastern. Este último es el único que habita, desde tiempos ancestrales, en Ontario, pero que fue exterminado debido a una excesiva presión cinegética. Fue reintroducido en 1984 por iniciativa de la Federación de Cazadores y Pescadores de Ontario junto con el Ministerio de Recursos Naturales, y en 1987 se llevó a cabo la primera cacería de esta especie. No tardó mucho tiempo en dejar de ser necesario introducir nuevos ejemplares, ya que su población se fue incrementando sin la intervención humana. Hoy en Ontario existen aproximadamente 80.000 ejemplares, tanto en terrenos públicos como en privados, que incluso han colonizado lugares donde históricamente nunca había habitado.cazando pavos en Canadá

El precinto, necesario

Para cazar un pavo es necesario obtener un sello, algo parecido al precinto que utilizamos en España, por ejemplo, para corzos. Se obtiene en las oficinas del Ministerio de Recursos Naturales y sólo puede ser comprado por los cazadores que asistieron al seminario de formación y superaron el examen. Tiene la apariencia de una calcomanía y son de uso único, con una numeración que queda registrada en la licencia general. Se debe fijar al animal en la pata después de ser abatido y en el lugar del tiro. Tiene un valor de aproximadamente 25 dólares canadienses (CDA), unos 18 euros, no es transferible y es exclusivo para cada temporada: el de primaveral no se puede usar en otoño.

¿Cuánto cuesta esta caza en Canadá?

Una escopeta puede oscilar entre 350 y 2.000 dólares canadieneses (CDA) –entre 250 y 1.425 euros aproximadamente–. Nuestro protagonista prefiere semiautomáticas, y posee dos: una Savage 775 y una Beretta Pintail ES100 con full-choke.

Los precios de los reclamos para realizar las llamadas varían: las cajas resonadoras cuestan entre 20 y 38 CDA –de 15 a 30 euros–; los diafragmas son más complicados de utilizar, pero también más baratos: unos 10 CDA –cerca de ocho euros–. Los platos pueden ser de superficie caliza, de aluminio o de vidrio, y van desde 30 hasta 40 CDA –de 20 a 30 euros–. Todos estos aparejos pueden ser fabricados artesanalmente –Agustín fabrica sus propios platos de aluminio–.

Después del arma, la vestimenta es lo más costoso: debe ser cómoda y proteger del frío. Por unos 300 CDA –poco más de 200 euros– uno se puede vestir adecuadamente. También hay otros accesorios que no son indispensables, como pantallas miméticas con apertura para disparar a nivel del suelo: Agustín fabrica las suyas con ramas y asegura que «lo más preciado es la vivencia del momento… y ese valor es incalculable».


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