LAS BECADAS DE LOS DEMÁS

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Cazando sordas en Castilla

Si en España hay una caza para especialistas ésa es, sin duda, la de la pitorra. Aunque sus tradicionales cazaderos se sitúan en el norte de la Península y en Baleares no debemos confundirnos: también podemos conseguir una buena percha en tierras castellanas. ¿Cómo? Sólo hay que saber dónde buscarlas…

Texto y fotos: Fernando Álvarez de Sotomayor de León

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Una especie a la que yo considero reina de la caza menor es la becada. Aunque este título lo ha ostentado desde siempre en la Península la perdiz, quizás por el gran número de aficionados que nos dedicamos a su caza.

Bien es cierto que para cazar perdices no es necesario ni un buen perro, ni unas nociones básicas sobre su comportamiento, ni el conocimiento de sus costumbres. Únicamente con ser uno más en la mano, y dependiendo de la calidad del coto, tendrás varias oportunidades para llenar el morral. Ni qué decir tiene que se las puede ganchear, ojear, sorprender…

En fin, no hay que ser muy especialista en su caza para abatir un par de perdices. Pero a lo largo de todos los años en los que realicé reportajes para Jara y Sedal TV había una especie de la cual renegaba temporada tras temporada: la becada.

La dificultad que entraña su caza se multiplicaba por diez cuando intentábamos capturar en imágenes a perro, becada y becadero en un lance-secuencia. Hay que tener en cuenta que una jornada de sordas en la que se consiguen tres o cuatro capturas se convierte en un día de caza excepcional. A todo esto hay que sumarle la orografía del terreno, vegetación y meteorología y, cómo no, la Ley de Murphy, que nunca falla. La becada siempre sale detrás del pino donde se encuentra la cámara e igualmente el cazador, al estar en un eje diferente, abate la pieza con la consiguiente desesperación del resto del equipo.

Cómo ser un buen becadero

He tenido siempre claro que para ser un gran cazador de pitorras se ha de partir de tres premisas. La primera es contar con un perro especialista en su caza: no abatirle otra pieza que no sea una becada para que aprenda a ignorar por completo liebres, conejos, perdices… La segunda, tener los más amplios conocimientos sobre costumbres, migraciones, alimentación y zonas querenciosas de esta especie. Y la tercera, poseer una excepcional forma física y una gran afición, ya que muchos serán los días que, aun teniendo los dos primeros puntos, el becadero volverá de vacío. Es por ello que no cualquiera puede ser un especialista en la caza de sordas, aunque eso sí, si conocemos alguna zona querenciosa quizá, y de forma excepcional, podríamos abatir a la reina del bosque.

¿Una Caza sólo para especialistas?

Realicé muchos reportajes con verdaderos galácticos de esta caza tanto en Galicia como en Asturias, Cantabria, Vascongadas, Navarra, Burgos, Pirineo Aragonés y Catalán y Baleares. Curiosamente descubrí que este último era el lugar de alcarreño que un cazador todo terreno, es decir, como la gran mayoría de los que nos dedicamos a cazar cualquier especie cinegética que salta o vuela a nuestro paso, se puede dedicar también a la becada. Sí, los que solemos llevar una percha variopinta de zorzal, torcaz, liebre, perdiz y algún azulón cobrados con unos perros que igual te muestran una liebre en el barbecho como te cobran una paloma en el olivar, podemos colgarnos un buen número de pitorras. ¿Pero cómo?

¿Dónde las encontramos?

becadahombreperroArriba, becadas cobradas en la sierra de la Demanda. Abajo, percha obtenida en las cercanías de Madrid.contrato1156

Pues bien, preguntándole a Vicente cómo era posible que abatiese tal número de becadas, me contestó con el refranero popular: «En enero y en febrero, la liebre en el aguadero». Y se me hizo la luz. Es en estos dos meses cuando aprietan las heladas en el centro de la Península y, por consiguiente, la liebre se encama cerca del aguadero, que es por donde corre el arroyo y evidentemente donde menos frío hace.

Si a esto le sumamos que la alimentación de la becada se basa en perforar con su pico terrenos blandos en busca de lombrices, organismos en descomposición, pequeños insectos…, habría que buscarlas cuando llegaran las grandes olas de frío únicamente donde corriese el agua. Y estos pequeños pueblos de las dos castillas son lugares de fácil localización. Se trata de zonas que jamás se cazan, como choperas rodeadas de grandes páramos en los que se sitúan los antiguos lavaderos de los pueblos y que casi siempre se encuentran cerca de las aldeas pero lo suficientemente distantes para poder cazar en ellas..Los que solemos llevar una percha variopinta de zorzal, torcaz, liebre o perdiz también podemos llegar a colgarnos un buen número de pitorras.

Las choperas situadas en los antiguos lavaderos de los pueblos son un lugar excepcional para buscarlas

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Aunque generalmente los perros becaderos son auténticos especialistas, cualquier can puede ayudarnos a levantar una sorda.

Entre zarzas y Chopos

Esto supuso que eliminaba el ir a cazar en los montes circundantes, ya fuesen robledales, encinares o jarales, ciñéndome única y exclusivamente a ese cinco por ciento del territorio donde las zarzas y los chopos son la mayoría de la cobertura vegetal de estas pequeñas querencias.

Aquel año empecé a poner en práctica esta teoría. Y en pleno mes de enero, con 12 grados bajo cero, y ante la extrañeza de mi amigo y compañero de caza Pablo Febrel, nos desplazamos al alcarreño pueblo de Tobes, que posee en sus alrededores dos choperas con sendos arroyos. A media mañana, sorprendentemente llevábamos cuatro becadas en el morral.

Quizás los becaderos, verdaderos artistas de esta caza, piensen que no sea esta modalidad la más ortodoxa, pero qué hacer cuando tienes perros que igual cazan conejo que perdiz y que cuando bajas la primera becada te la cobran sin mucha pasión, pero que al cabo de los días saben perfectamente qué especie buscas entre los chopos y zarzas de aquellos antiguos lavaderos de nuestros pueblos castellanos. JyS
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Por encima de la perdiz está la becacina… Por encima de la becacina está la becada… Por encima de la becada… no hay nada… No, nada. Sólo Dios, creador del hombre, y de la becada… Mr.D´Applancourt


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