Castilla y León // El topillo y los daños colaterales

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Las poblaciones del topillo campesino, especie muy dañina para la agricultura, y que de forma cíclica alcanzan un fuerte desarrollo en los campos para volver a reducirse en años sucesivos, estarían a punto de superar la curva considerada peligrosa en algunas provincias de Castilla y León como Valladolid, Ávila o Salamanca.

14/02/2014 | Diario de León

Con la vista puesta en un posible control de la plaga la Consejería de Agricultura de la Junta ya ha adquirido grano envenenado para activar una campaña de descaste. Los daños ya comienzan a evidenciarse, según las organizaciones agrarias, en los cultivos forrajeros, especialmente trébol y alfalfa, pero también en otros cultivos herbáceos y de remolacha que aún no ha podido ser recogida.

Los desastrosos efectos que tuvo sobre las poblaciones cinegéticas, especialmente liebre y en menor medida perdiz, la campaña de 2007, de la que todavía no se han recuperado totalmente, preocupa seriamente a los cazadores. El presidente de la Federación de Caza, Santiago Iturmendi, se ha reunido a finales de enero con el Director General de Producción Agropecuaria Jesús María Gómez, quien le manifestó que la Consejería todavía no ha puesto a disposición de los agricultores el veneno almacenado, cereal tratado con bromadiolona. En este sentido le aseguró que, en todo caso, tan solo se administrará de forma localizada y con los debidos controles técnicos y siguiendo el protocolo establecido. Lo cierto es que ya se ha apreciado el uso del veneno en algunos puntos de las provincias de Ávila y Salamanca, a lo que el Director General manifestó que podrían ser actuaciones esporádicas e incontroladas de algún agricultor que deberían ser puestas en conocimiento del Seprona. El responsable de la Junta se comprometió a mantener un contacto permanente y celebrar una nueva reunión, como muy tarde en primavera, para hacer un seguimiento a la evolución del topillo.

En la provincia de León, si bien en diciembre se constató un cierto incremento de topillo, la climatología especialmente húmeda, ha reducido considerablemente lo que, de seguir progresando, podría haberse convertido en plaga. En el ánimo de los cazadores pesa el desastre que se produjo en el año 2007 cuando el veneno se sembró por la mayoría de los campos del sur de León. El protocolo exige que el grano envenenado se introduzca bajo tierra en unos tubos para que tan solo pueda acceder el animal, pero lo cierto fue que en algunos campos como en Valderas se llegó a esparcir directamente con la abonadora. Las consecuencias fueron devastadoras para la liebre que todavía hoy en día no se ha recuperado pese a la veda total impuesta en años sucesivos por muchos acotados.


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