Baleares // Una temporada sin conejos

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La temporada de caza que acaba de finalizar se cierra este año con disparidad de resultados. Quizá lo más destacable es la progresiva desaparición del conejo de los campos.

11/02/2014 | Diario de Mallorca 

La antaño pieza más abundante ha “desaparecido literalmente en muchas zonas de Mallorca”, afirma tajantemente el presidente de la Federación Balear de caza, Jaume Ripoll.

La mixomatosis y la sarna (mal de potó) han diezmado las poblaciones hasta el punto de que la federación indica que en lugar de enumerar las zonas donde ha desaparecido es más fácil enumerar las únicas en que se mantienen. Ripoll apunta que son: “La marina de Llucmajor, Campos, Santanyí y Porreres”.

Pedro Vanrell, presidente de la sociedad de cazadores sa Guatlera, de Maria de la Salut confirma que “las capturas han sido más bien escasas debido a las enfermedades que padece. En algunas zonas del coto local, en el mes de junio, el conejo estaba prácticamente desaparecido; en enero se notó una ligera recuperación”.

La caza de la perdiz ha sido también bastante mala este año debido a que en primavera hizo mal tiempo y se malograron muchas nidadas. Ripoll apunta que se ha negociado una ayuda con la conselleria de Medio Ambiente para emprender una repoblación que permita recuperar la población para el próximo año.

Por lo que se refiera a la paloma torcaz cabe destacar que ha sido un año excepcional. Ha habido gran abundancia de alimento; recordemos que esta ave tiene predilección por las bellotas.

Caza con filats

Para el presidente de la asociación de cazadores de Alaró, Sebastià Isern, la temporada de caza con filats (que es un arte casi exclusivamente dedicado al tordo) ha sido muy irregular en buena parte de la Tramuntana mallorquina: “Por ejemplo, en colls de Orient o Solleric, el comienzo fue bueno y ha ido a menos; y en la zona de s´Alcadena los mejores días han sido los últimos”. Isern mantiene contacto con sociedades de Valldemossa, Bunyola y Sóller, y afirma que las capturas han sido similares en todas estas partes, “eso no significa que en algunos puntos concretos no haya podido ser mejor, pero en general, ha sido muy floja e irregular”. Ripoll coincide en afirmar que “la temporada del tordo empezó bien y ha ido a menos excepto los últimos días en el Pla porque los animales se reunían para emigrar”.

Una de las novedades de este año ha sido que no han tenido que solicitar la prórroga de un mes que cada temporada debían pedir en enero para prolongar la caza con hasta febrero, puesto que desde el Consell de Mallorca la otorgaron desde un principio.


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