Baleares // Cazadores y Consell colaboran en depurar la raza de la cabra

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Caza deportiva sin muerte del animal y colaboración científica fueron los objetivos de una jornada de caza en la finca de son Fortuny, en Estellencs, organizada por la Associació de Caçadors amb Cans i Llaç de Mallorca y el Consell.

18/05/2014 | El Periódico Mediterráneo | SARA RIOS

La caza de cabras con perros y lazo vive en los últimos años un nuevo auge, fomentado especialmente por la citada asociación, una entidad fundada en el año 2002 y que hoy cuenta con más de 70 socios en unos quince municipios de la isla.

Esta entidad, que promueve dicha modalidad tradicional de caza, considerada por muchos la más antigua y que no supone obligatoriamente la muerte del animal, organizó hace pocas semanas una jornada de caza en la finca pública de Son Fortuny (Estellencs), que fue escenario de la captura de un macho cabrío con finalidades de trofeo sin muerte del animal y de colaboración científica para el control de la población de cabras mallorquinas.

Permiso
Para llevar a cabo esta actividad, por primera vez el Servei de Caça del Consell había otorgado un precinto de caza a la asociación de Caçadors amb Cans i Llaç de Mallorca, cuyos miembros, junto con los guías del Consell, participaron en esta novedosa actividad. Esto supone otorgar un nuevo impulso a la modalidad cinegética sin muerte, que fue incluida en la nueva Ley de Caza aprobada en 2013 y que convierte a Balears en referente en la caza vinculada a la protección de las especies.

Los grandes machos cabríos que quedan en la isla están considerados como la reserva genética de la cabra mallorquina cimarrona. “Conseguir que estos grandes machos vivan más años en las montañas mejora la calidad de la especie”, afirma Toni Colom, miembro de la asociación.
Para llevar a cabo una cacería con perros y lazo es necesaria la participación de un grupo considerable de personas, que deben conseguir rodear a la cabra. Cuando esta se vea perseguida se dirigirá a las zonas más escarpadas, los llamados enrocadors, donde se refugiará.

Los perros
En ese momento, y con la ayuda de los perros, que impedirán que escape, el animal será capturado desde la parte superior del acantilado con la ayuda de una caña y un lazo.

Esta actividad, que en las antiguas explotaciones agrarias hacía posible el control de las poblaciones caprinas, posibilitando el traslado de los animales de un lugar a otro, es hoy una modalidad de caza deportiva que, como se vio en Son Fortuny, también resulta sumamente útil para el control de la población de cabra fina o mallorquina.

El macho cabrío capturado durante la jornada, de raza fina y considerado medalla de oro alto, medía 83 centímetros y tenía un perímetro de cuernos de 18 centímetros, unos datos que lo sitúan entre los diez primeros del ránking de estos animales.

Pero la jornada de caza, que en condiciones normales hubiese finalizado en este punto, tras lo cual se hubiese soltado al animal o lo hubiesen conducido a otro emplazamiento más adecuado, no acabó aquí. Una veterinaria de la Associació de Criadors de Cabra Mallorquina que había acompañado al grupo de cazadores tomó muestras del animal, que quedó ´fichado´ como posible donante de carga genética.


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