Asturias // Turismo y caza son compatibles con el urogallo, pero los expertos recelan de las carreras

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Mejorar el hábitat del urogallo gracias a la implicación y compromiso de propietarios, ganaderos y otros agentes sociales es el objetivo que persigue el programa de custodia del territorio coordinado por la Fundación Biodiversidad.

10/05/2014 | El Comercio Digital | L. ÁLVAREZ

La intención es frenar el declive de la especie y fomentar su recuperación. Los responsables del programa visitaron ayer Cangas del Narcea e Ibias para ofrecer charlas a propietarios, ganaderos, cazadores y empresarios turísticos, que recogen recomendaciones para mejorar y fomentar la convivencia del urogallo con estas actividades.
Entre los ponentes, Xuan Valladares, presidente de la Asociación de Ganaderos Trashumantes de Asturias, quien apuntó que «los ecosistemas de montaña de Asturias han sido silvopastoriles desde hace miles de años y una actividad tradicional bien gestionada es enriquecedora a todas luces y el caso del urogallo es un buen ejemplo».
Por eso se están fomentado y estableciendo acuerdos para la custodia del territorio en los que, por ejemplo, se limpian y se desbrozan montes y zonas de pasto que beneficien a los propietarios a cambio de no dejar que el ganado entre en una zona determinada en las épocas críticas para el urogallo, como el celo o la invernada.
La comarca suroccidental es la que mejores datos sobre la especie ofrece. «Las poblaciones de urogallos aquí son las más estables y con mayor esperanza de recuperación de toda la Cordillera Cantábrica», señaló Javier Purroy, técnico de SEO/BirdLife. Se calcula que en la zona hay entre 100 y 150 ejemplares, aunque los datos no están actualizados.
Amenazas
A pesar de estas buenas perspectivas, Purroy señaló que «ahora mismo no puede ser un reclamo turístico» como ocurre con otras especies como el oso pardo. «Con el nivel de amenaza que tiene la especie no es factible poder hacer observación de urogallo, porque con los pocos individuos que quedan, lo que hay que hacer es no molestarlos y esperar a que la población se recupere. En un futuro, podría plantearse».
También mostró dudas acerca de las carreras de montaña: «Está claro que 300 personas pasando cerca de un cantadero de urogallo puede ser muy perjudicial». Apuntó que es «un tema bastante nuevo y nos tendremos que reunir todos los implicados: conservacionistas, administraciones y clubes de montaña», para evitar daños a la especie.


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