Asturias // Indemnizan al pasajero que perdió los ojos al chocar su coche contra jabalíes

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Terminaba el año 2007 cuando un coche que circulaba por la AS-15 a la altura de Salas sufrió un accidente contra una piara de jabalíes que en ese momento invadieron la calzada.

26/05/2014 | El Comercio Digital

Fruto del siniestro, uno de los pasajeros, un joven de 26 años, sufrió lesiones que supusieron la pérdida de los dos ojos, perjuicio estético importante y trastorno depresivo reactivo. Su minusvalía es del 83% y quedó al cuidado de su madre, ya fallecida, y actualmente de su hermana. El proceso civil abierto para determinar de quién es la responsabilidad y qué seguro debía hacer frente a las indemnizaciones acaba de culminar, más de seis años después, con sentencia del Tribunal Supremo.
El auto, dictado por el magistrado-juez Francisco Javier Arroyo Fiestas y divulgado ayer por Europa Press, establece que la culpa fue del coto de caza más cercano, dado que desarrolló una batida ese mismo día sin mantener el vallado que debería haber impedido a las animales acceder a la carretera. El conductor del vehículo y su seguro quedan exonerados de toda responsabilidad.

La víctima que salió peor parada, que viajaba como pasajero y perdió la vista, deberá por tanto conformarse con los 90.000 euros que pactó como indemnización con la sociedad de cazadores. El Juzgado de Primera Instancia de Grado había elevado sus expectativas, al apreciar una responsabilidad directa del conductor, y establecer en consecuencia que su aseguradora, Axa, debía compensarle con 554.404 euros más otros 70.000 para su madre. En segunda instancia, la Audiencia Provincial ya revocó este criterio, absolviendo a la aseguradora al entender que no hubo conducta negligente por parte del conductor, lo que condujo a declarar la inexistencia de responsabilidad civil alguna.
El Supremo confirma la decisión de la Audiencia en una resolución que centra sus razonamientos en el papel del conductor. Da por acreditado que la víctima iba como pasajero en el vehículo que circulaba el 30 de diciembre de 2007, también que la piara contra la que colisionó procedía del coto propiedad de la sociedad de cazadores El Viso y que la responsabilidad de estos quedó fuera de toda duda al llegar a un acuerdo con la víctima y satisfacerla con la indemnización pactada. Respecto del papel del conductor, desestima la demanda al entender que en el siniestro concurrió «fuerza mayor extraña a la conducción del vehículo». Es decir, que el piloto poco pudo hacer para evitar el siniestro.
40 víctimas al año
La sentencia apunta a uno de los principales problemas de la seguridad vial asturiana. La Dirección General de Tráfico contaba en 2011 unos 844 accidentes por invasión de animales en la calzada, y el año pasado fueron 836, con 40 víctimas. Es decir, la siniestralidad se mantiene estable, con más de dos siniestros al día. El riesgo de tropezar con un jabalí, corzo, perro o caballo está además propagado por toda la red. De los 836 choques contra animales anotados el año pasado, el 25,9% ocurrieron en autovías y autopistas, el 26,3% en carreteras nacionales y el 41,9% en vías la red autonómica. La mitad de los siniestros tienen a uno o varios jabalíes como protagonistas, mientras que los corzos se interponen en la ruta del conductor en más de 200 casos.
La Ley de Tráfico que entró en vigor el pasado 9 de mayo, ha aclarado el reparto de responsabilidades entre los seguros implicados en este tipo de siniestros. Ahora el coto pagará sólo si practicó una batida en las 24 horas anteriores al siniestro. La responsabilidad será del titular de la vía (es decir, el Ministerio de Fomento o la consejería del mismo ramo) si el cerramiento estaba pendiente de reparación o la vía carecía de señal que advirtiese del riesgo de que los animales invadieran la pista. En el resto de supuestos, la responsabilidad civil es del conductor y, por extensión, de su aseguradora.
En una entrevista con este periódico, la directora provincial de Tráfico, Raquel Casado, animó a los conductores a reaccionar con mayor precaución cuando divisen una señal advirtiendo de la presencia de animales. En esas situaciones, las autoridades recomiendan adecuar la velocidad a las condiciones de la vía, esto es, reducir la velocidad para poder observar mejor los laterales de la calzada por si en ellos apareciera algún animal.


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