Asturias // Cazar, a precio de oro

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La temporada de caza mayor en Asturias avanza y las sociedades apuran la oportunidad de abatir las preciadas piezas en el monte.

27/01/2014 | La Nueva España

Los aficionados aprovechan hasta el último segundo, ya que cada año les cuesta más salir al coto para tirar a las piezas, pero la crisis merma el número de miembros en las entidades autorizadas por la Administración para gestionar los cotos, lo que encarece las tarifas que abona cada uno para practicar su afición. Por eso, el coste estimado de un equipamiento para cazar jabalís se eleva ahora fácilmente hasta los 5.000 euros, sumando la indumentaria específica, los accesorios tecnológicos, el armamento y los permisos y gastos derivados de la pertenencia a una cuadrilla.

Así lo estiman los 19 integrantes del grupo de Tebollas, perteneciente al coto Sierra de Pulide, con Avelino Álvarez López al frente, que ayer quedaron como siempre en el bar, de mañana, para organizar el papeleo, distribuir las zonas y realizar los trámites necesarios para salir al monte, en este caso en Peñaullán (Pravia). Bruno González hizo las labores de montero con su perro “Giman”, un rastreador azul de Gascuña, acostumbrado a olfatear el paso de las piezas. El precio del perro, entre los 2.000 y los 3.000 euros, lo convierte en un bien de lujo, al alcance de bolsillos desahogados.

“La misión del can es seguir el rastro de la pieza”, explica González, de Pillarno (Castrillón), de 33 años, que a los 9 ya acompañaba a su abuelo a las cacerías. “Éste es un hobby caro. Es cierto que mucha gente joven no lo practica por cuestiones económicas”, indica. Este año ha adquirido un sistema GPS para los perros, cuyo coste total superó los 1.000 euros. Lo cuenta su madre, Isabel González, una precursora de la caza femenina en Asturias, región que cuenta incluso con la peña Punto de Mira Femenino, con sede en Langreo, primera de España integrada sólo por mujeres cazadoras.

A esta mujer el gusanillo se lo inoculó su padre, el abuelo de Bruno. “Cuando cumplí la mayoría de edad decidí sacarme la licencia de armas y hasta hoy”, asegura. Le gustaría que la caza fuese más asequible para todo el mundo. “En nuestra cuadrilla perdimos tres miembros este año y al paso que vamos tendremos que dejarlo todos”, lamenta. “Mi marido nos acompaña a veces, pero no caza, la verdad es que yo me siento arropada, me cuidan mucho”, explica.

Uno de sus obsequios navideños más apreciados son las botas de agua forradas, detalle de su hijo, que calzaba ayer. También llevó la emisora para conectarse con el resto de la cuadrilla. “Pagamos una licencia y nos asignan canales con los que nos comunicamos entre nosotros”, dice. Además, las féminas se permiten cierta coquetería. “Me gusta llevar una pinza en el pelo verde, un reloj que combine con el resto o alguna pieza de bisutería”, añade. Ayer escogió un jersey naranja a prueba de roces con los artos del monte, a juego con el chaleco reflectante, obligatorio, del mismo color que el que llevaba su compañero Jesús Viesca Hevia, de Gijón, con seis años en el coto, cuyo guarda mayor es José Antonio García (Toti).

Viesca está orgulloso de su rifle Remington, al que ha incorporado un visor. “El arma me costó 2.100 euros y el visor 800, es una inversión importante, pero duradera”, indica. Esta temporada va por la segunda caja de balas. La ropa de caza varía, porque en septiembre no es necesaria una protección tan fuerte como la que se lleva en invierno. “Tengo unos pantalones técnicos impermeables para días invernales y otros normales para el inicio del otoño”, comenta. Tampoco faltan en su atuendo la gorra impermeable y las botas de caña alta. “Además, salgo con un GPS de monte que me ayuda a no perderme y una mochila con comida y algo de ropa seca”, destaca.

Cada cuadrilla puede cazar dos jabalís por día, sin costo adicional. A partir del tercero se pagan 150 euros. El precio por un cuarto ejemplar sube a 400 euros, acompañados por una tarjeta amarilla que se convierte en roja si en la siguiente jornada se cobran otros cuatro. El “castigo” es que en la próxima salida la cuadrilla sólo puede capturar dos piezas. Más montante para una afición que se encarece.


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