APROCA y la Federación de Castilla-La Mancha piden a sus socios que cierren sus fincas a los ecologistas si éstos no rectifican

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Ambas entidades han reaccionado con firmeza después de que SEO/Birdlife, WWF y Ecologistas en Acción exigieran a las administraciones anteponer a la caza actividades como el senderismo y la observación de aves.

3/12/2015 | Redacción JyS

Juan de Dios García (I) y Luis Fernando Villanueva (d)
De izquierda a derecha: Juan de Dios García (FCCLM) y Luis Fernando Villanueva (APROCA).

El presidente de la federación castellano-manchega, Juan de Dios García, y Luis Fernando Villanueva, presidente de la Asociación de Propietarios Rurales para la Gestión Cinegética y Conservación del Medio Ambiente (Aproca), han calificado de “impresentable” la afirmación vertida por las tres asociaciones ecologistas en la que aseguran que “la caza puede afectar de forma negativa a las personas y a la conservación del patrimonio natural y la biodiversidad”, cuando la realidad es “todo lo contrario”.

En un comunicado de prensa ambas entidades han calificado la petición de estos grupos como un “despropósito” y una “irresponsabilidad absoluta”, y lamentan que con ello quieran poner a otros usuarios del medio natural en contra de los cazadores, cuando son estos quienes, “en la mayoría de los casos, o son propietarios o pagan por el alquiler de las tierras donde ejercen su actividad, con lo que contribuyen directamente a su conservación y a la mejora de su hábitat”.

Ambos dirigentes creen que estas organizaciones “o no se han leído o han interpretado como han querido el artículo 45.2 de la Constitución Española, y por ello piden la priorización de otras actividades a la cinegética en vez de la compatibilización o solidaridad de todos, más acorde con lo que se expone en el citado artículo”. En los cientos de miles de actividades cinegéticas que se organizan al año en España “son mínimos, por no decir nulos, los conflictos que se puedan crear en el medio natural”, razón por la que señalan que la afirmación de los ecologistas carece de sentido y les piden una rectificación urgente sobre sus declaraciones. De no producirse, tanto García como Villanueva han tomado la firme decisión de pedir “a los cotos de caza y las fincas privadas que dejen de colaborar en los estudios realizados por estas organizaciones”, una medida que se vería respaldada por otras organizaciones y federaciones de ámbito estatal y autonómico.

El comunicado subraya que a los ecologistas se les ha olvidado que la actividad cinegética en los espacios naturales protegidos se halla, en su gran mayoría, “en manos privadas” y que “el buen estado de conservación de estos lugares no se debe precisamente a la labor de despacho de estas organizaciones, sino a los usuarios de a pie, a los propietarios de fincas, cazadores o agricultores, que en definitiva son los gestores del medio natural”. La caza, como elemento de regulación de las poblaciones, “es uno de los elementos fundamentales para la conservación”.

Juan de Dios García ha animado a los ecologistas a presentar un solo estudio científico “distinto a los censos sin rigor científico que ellos mismos realizan que demuestre que la actividad cinegética está influyendo sobre la conservación de las especies no cinegéticas”, recordando que “el dinero de los cazadores se emplea en la mejora de los hábitat, donde conviven multitud de especies silvestres, de las que tan orgullosos están estas organizaciones”. “Han querido ser iconos de la recuperación de especies tan emblemáticas como el águila imperial o el lince ibérico, gestionando subvenciones millonarias”, afirma el máximo mandatario de la federación castellano-manchega, quien ha invitado a los ecologistas a reflexionar sobre dónde se encuentran la mayoría de los ejemplares de ambas especies y por qué los espacios públicos no albergan prácticamente especies protegidas en peligro de extinción.

El comunicado finaliza con un mensaje que ambas entidades pretenden hacer llegar a toda la sociedad: “Estos hechos no deben empañar la labor de otras muchas organizaciones que están realizando un importantísimo papel dentro de la conservación en España, mucho más alejadas de la incesante presencia mediática, y con las que los cazadores y los propietarios de fincas seguirán colaborando y trabajando de forma responsable y profesional por el bien de las especies y los hábitats en nuestro país”.


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