Apaval no se rinde en su lucha por el parany y reabrirá tres escuelas

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La Associació de Paranyers Apaval ofertará a partir del próximo mes de enero escuelas de parany en Vila-real, l’Alcora y Càlig, con la intención de mantener viva esta tradición, aunque sea en las aulas, pese a que, en la práctica, es un método cinegético prohibido por la Comisión Europea y tipificado como delito en el Código Penal.

09/12/2014 | El Periódico Mediterráneo | Estefania Moliner

Precisamente las trabas legales que tiene el parany actualmente y las vías que se están abriendo por parte de la asociación para legalizarlo forman parte de las materias que se imparten durante el curso. Una temática de la que se encarga personalmente el presidente de Apaval, Miguel Ángel Bayarri, quien insiste en que encontrarán “la forma de poder cazar con el parany”, demostrarán que es “un método selectivo”, y en ello están trabajando intensamente, porque creen en la “continuidad de una tradición tan arraigada como esta”. Una línea de trabajo que, hoy por hoy, pasa por obtener los estudios científicos suficientes para demostrar que el parany es selectivo.

Además, en las escuelas también participan biólogos, ingenieros o abogados especializados en la materia, que muestran a los alumnos diferentes aspectos de este tradicional método de caza.

La idea es que las clases se inicien a principios de año y tengan una duración aproximada de cuatro meses, hasta mayo.

Creando cantera

Aunque la experiencia de estas escuelas durante los años anteriores pone de manifiesto que son personas mayores, ya aficionadas, las que acuden a las clases, Apaval confía en convertir estos foros en nuevas canteras de aficionados, más jóvenes, que tomen el relevo generacional del parany.

Hay que recordar que, como ya publicó este periódico, en los últimos dos meses, y pese a la prohibición, Apaval ha aumentado los socios. Unas 60 nuevas altas que son las primeras de los últimos 12 años, durante los que la tendencia ha sido a la baja. La mayoría es de Castellón, “la máquina que mueve el parany”, según Bayarri, que cifra en cerca de 2.400 los socios que tiene actualmente, más de un 60% de Castellón.

Una cifra que dista mucho de la alcanzada en los mejores tiempos de esta asociación de paranyers, con años en los que se superaron los 5.000 socios. Más del doble de los que tiene actualmente. “La prohibición, y sobre todo la tipificación como delito de la caza con parany, ha perjudicado mucho a la asociación, que ha ido perdiendo miembros gradualmente por el miedo a enfrentarse a penas tan duras”, explica Bayarri.


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