Agricultores de Améscoa piden batidas hartos de los daños por jabalíes

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La población de jabalíes aumenta y el daño en sus cultivos también. Agricultores de Améscoa piden batidas para que los destrozos en sus fincas ahora de cereal y heno, aunque siempre van a estar ahí, puedan reducirse al menos.

19/12/2014 | Diario de Navarra | M. MARTÍNEZ DE EULATE

Es mucha impotencia la que sienten cuando vuelven a sus propiedades por la mañana y comprueban que estos animales han echado por tierra no solo el trabajo del día anterior sino el cuidado de meses. “Se siente frustración cuando ves aquello, cuando ves que de una hectárea te han estropeado media”, comentó el agricultor y ganadero de Zudaire Juan Carlos San Miguel Bacaicoa.

Hociquean en sus parcelas sembradas y les hacen perder parte de su recolección porque en la mayoría de las ocasiones ya no hay tiempo para volver a sembrar aunque se resignen a asumir ese tiempo y dinero extra. “Cuando se puede hay que volver a gastar en semillas, en abonos, en maquinaria, en gasoil… Hay zonas donde siembran, abonan y cosechan sin problemas. Aquí todos los años la misma historia. Siempre hay destrozos”, comentó San Miguel, harto igual que compañeros suyos de profesión como Esteban Íñiguez García de Eulate (de Zudaire), Miguel Bados Azpilicueta (San Martín) o Eduardo San Martín Azpilicueta (Baríndano). Entre los cuatro suman 150 robadas afectadas de octubre a esta parte.

Los jabalíes, que son omnívoros, buscan raíces y las lombrices que genera el estiércol que ellos esparcen. Lo hacen en su trayecto de la sierra de Urbasa, donde se cobijan, a Lóquiz, a donde acuden a comer bellota todos los días. Y pueden entretenerse tanto en la ida, más abundante en número, como en la vuelta. “Bajan de Urbasa al atardecer, ahora sobre las siete, cuadrillas de hasta 17 ejemplares y te arrasan todo. Son grandes. Ya pesarán unos 130 kilos”, dijeron. Por el día es muy raro verlos. “Los observamos por la noche y no podemos hacer más que eso: verlos. No puedes espantarlos. Hemos puesto perros, se ha probado con el vallado eléctrico -que te lo cede el coto- y nada da resultado. El otro día, me contaron, que había siete jabalíes metidos en una finca bordeada con este pastor eléctrico. Entran igual”, comentó Esteban Íñiguez. Su explotación ha sido muy castigada, con daños en 100 robadas. “Remueven todo y hacen hoyos que después estropean las máquinas al pasar. A mí me han fastidiado el heno. Una parte resembré y la han vuelto a dañar”, asintió con resignación.

MÁS COMPRENSIÓN DEL COTO

Piden más comprensión por parte del coto de caza de Améscoa porque ellos son los perjudicados. “Esto no es algo contra los cazadores ni queremos acabar con la especie ni mucho menos. Solicitamos acuerdos razonables”, coincidieron. ¿Qué proponen?: alargar la campaña de caza y realizar batidas. En Améscoa la caza del jabalí se permite del 1 de septiembre al 31 de enero los jueves, fines de semana y días festivos.

Ellos plantean extender este periodo hasta el 31 de marzo, como en el resto de Navarra, y llevar a cabo dos batidas entre el 15 de diciembre y finales de enero al ser entonces cuando Urbasa está cerrada para el ganado. “No significaría caza agresiva para nada. Cada vez hay más población. No tienen depredador y las hembras paren mayores camadas. Ahora son de cinco o seis crías. Alrededor del palacio de Urbasa merodean unos cuarenta jabalíes”, añadieron San Miguel e Íñiguez.


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