Tres razones por las que pescar en el río

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Es ahora, en primavera, cuando los peces viven un continuo frenesí. La búsqueda de alimento y su freza son sus principales objetivos. Es en los ríos donde comienzan a moverse activamente, saliendo del letargo y de sus escondrijos. A continuación argumentamos las razones por las que elegir estos para enfocar vuestras jornadas de pesca.

5/5/2017 | Juan Carlos García 

La fortaleza de los peces

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En la pesca de la carpa y barbo existen diferencias claras en cuanto a pescarlos en río o en embalse. Una de ellas es la lucha que nos van a plantear. El pez de río tiene que luchar ante las posibles subidas de caudal y las crecidas que el deshielo pueda ocasionar, adquiriendo una fuerza y resistencia envidiables.

Su anatomía es diferenciada, cuerpos más desarrollados y musculosos, así como aletas caudal y ventrales mucho más potentes y desarrolladas que sus congéneres de embalse.

Si lo que queréis es disfrutar de peces fuertes y luchas que se os queden grabadas en vuestra retina, no dudéis en probarlo.

La pericia se pone de manifiesto

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En la pesca en río, nos encontramos infinidad de obstáculos, arboles sumergidos, espadañas, carrizos, piedras, algas, zarzas… Todas ellas pueden hacernos perder nuestra presa, la adrenalina se dispara, y es aquí donde demostraremos nuestra pericia como pescador.

Daros cuenta que los peces están en su medio y como tal conocen las zonas donde poder esquivar nuestro anzuelo. Para ello, no dudarán un segundo en nadar hacia esa zona de seguridad, vital para ellos, pero fatal para nosotros. Aquí cuenta la rapidez, el material, la destreza y sobre todo la experiencia como pescador ¿Quién no busca retos y nuevos lugares para localizar aquellos peces que aún están en estado salvaje? ¿Y aquellas zonas y recovecos que todavía ningún pescador ha pisado? Yo sí.  ¡A por el reto amigos!

En búsqueda de la dificultad

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Cada vez somos más pescadores, por lo tanto ya no es sencillo encontrar zonas de río o embalse que no estén ocupados o pescados. En el río es más probable poder hacernos con un “hueco propio” ¿Cómo podemos conseguirlo? Hay que ser ambicioso, aventurero, tener mucha iniciativa y sobre todo ganas.

Se trata de coger material de senderismo y patearse la ribera del río para buscar zonas potenciales. Observaremos si hay actividad, muchas veces los accesos son difíciles, pero… ¿quién dijo miedo? Será sólo el comienzo. Los huecos hechos es lo fácil, pero no es lo que puede hacernos crecer como pescadores.

Una vez localizada la zona, cuanto más compleja sea mayor satisfacción nos generará cuando saquemos nuestro primer pez. Esto os puedo asegurar que da una gran alegría. Hay que darse cuenta que el equipo que vamos a llevar es muy ligero, ya que en ocasiones la caminata puede ser de media hora. ¡Ahora toca tomar la decisión!

 


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